Diarios Innecesarios L

Despierto cuando en los apartamentos de los vecinos todos están empadronados en el sueño, solo el murmullo del motor de algún auto, me parece grato, el silencio es demasiado, exploro por avenidas auditivas y voy encontrando ruidos ajenos, me sorprenden rápidamente unas preguntas y se queda sin respuesta  ¿A quién le pertenecen los sonidos, al que los escucho o al que los produce? ¿Es de … Continúa leyendo Diarios Innecesarios L

Diarios Innecesarios XIL

A las tres de la mañana el teléfono dio cuenta de mi sueño. Dormía desde las doce de la noche cuando la hora de las brujas me invitó a darle vuelta a la cobija y abrigarme abandonando el libro de V.S. Naipaul con el que había empezado la semana.  Una hora diaria prometida de lectura diaria, en eso andaba antes de cumplirme el descanso prometido.  … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XIL

Diarios Innecesarios XLVII

No lo estás preguntando y tampoco es que a propósito me acerque a esta ventana virtual para contártelo, pero a veces algunas palabras son tan innecesarias en nuestra boca que rápidamente hay que zafarse de ellas para poder dar espacio a las que son necesarias, por supuesto, no sabría cuáles ni para qué, pero bueno ahí te cuento que me duele el tobillo izquierdo, es … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XLVII

Diarios Innecesarios XLVI

Apartó de su mirada el reloj despertador dando vuelta a su cuerpo hacia el otro lado de la cama y pensó en los que fuman cigarrillos debajo de la cobija con la idea de asfixiarse.  No fuma y no considera necesario el suicidio, por lo menos no esta noche en la que hace frío.  Pone sus pies helados sobre las piernas tibias, se frota las … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XLVI

Diarios Innecesarios XLV

La muchacha utiliza unas botas negras que escalan desde sus pies hasta cinco centímetros antes de las rodillas.  Unos jeans azules, una chaqueta de paño color negro y una blusa rojo claro.  Hace unos minutos aplicó en su boca un brillo para resaltar el rosado con el que pintó sus labios unas horas antes.  El cabello lo recoge en un nudo semisuelto a la altura … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XLV

Diarios Innecesarios XLIV

El motel no tiene horario, o dicho de mejor manera su horario empezó un día y no termina, está abierto 24 horas cada día de los 365 días del año, en año bisiesto abre un día más.  Era martes, la ciudad estaba inundada de agua, eso se escuchaba en las estaciones de radio, lluvias al norte de la ciudad habían complicado el tráfico en diferentes … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XLIV

Diarios Innecesarios XLIII

En el bar, en una pizarra que servía para promover eventos, publicar ventas, dejar fotos de mascotas perdidas y dejar notas de cualquier tipo, una nota en la parte superior dice: «Estaré aquí jueves, viernes y sábados desde las siete hasta las nueve. Si no estoy puedes dejar un mensaje con el cantinero.  Emilia».  Arriba de la línea de vinos, la hora en el reloj … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XLIII

Diarios Innecesarios XLII

Antes de las cinco de la mañana el reloj despertador está dormido, yo, en cambio, he estado despierto cincuenta minutos o más.  Una parte de las cobijas recibe el frío que logra atravesar el vidrio en la ventana y la cortina que la cubre.  Algunos pensamientos pasan como imágenes que se ven desde un tren a alta velocidad, no hay oportunidad de concentrarse en ellas, … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XLII