Reseñas: La estación perenne – Eduardo Cote Lamus

Tu cuerpo desnudo brilla bajo los relámpagos como antes bajo mis manos. Todas las estaciones están en tu cuerpo. La primavera comienza su esplendor en tu abrazo y concluye en tu boca entreabierta, exultante. Todos los ríos del mundo están en tu cuerpo, confluyen en ti en el momento en que el animal más bello del bosque —el ciervo, por ejemplo— bebe de ti y … Continúa leyendo Reseñas: La estación perenne – Eduardo Cote Lamus

Reseña: El amenazado – Jorge Luis Borges

Es el amor. Tendré que cultarme o que huir. Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, … Continúa leyendo Reseña: El amenazado – Jorge Luis Borges

Reseñas: Piedra del Sol (fragmento) – Octavio Paz

[…] todo se transfigura y es sagrado,es el centro del mundo cada cuarto,es la primera noche, el primer día,el mundo nace cuando dos se besan,gota de luz de entrañas transparentesel cuarto como un fruto se entreabreo estalla como un astro taciturnoy las leyes comidas de ratones,las rejas de los bancos y las cárceles,las rejas de papel, las alambradas,los timbres y las púas y los pinchos,el … Continúa leyendo Reseñas: Piedra del Sol (fragmento) – Octavio Paz

Reseña: Oliverio Girondo. No sé, me importa un pito

No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. No sé, me importa un pito – Oliverio Girondo Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz … Continúa leyendo Reseña: Oliverio Girondo. No sé, me importa un pito

Reseñas: Llorar a lágrima viva. Oliverio Girondo

Llorar a lágrima viva. Oliverio Girondo Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar … Continúa leyendo Reseñas: Llorar a lágrima viva. Oliverio Girondo