Aromas para madrugadores

El despertador se clavó en sus oídos con la rudeza de un témpano de hielo cayendo sobre el silencioso océano, giró, miró el aparato electrónico, golpeó la superficie, lo apagó, me descubrió viéndola, me pidió seguir durmiendo y apagar incluso el día. Miré hacia la ventana, la vi atravesada por la luz de una mañana abierta y luminosa, fui hasta la ventana, puse la cortina … Continúa leyendo Aromas para madrugadores

El beso ha dejado de tener nombres

El beso y las palabras le resecan la boca, el silencio matutino ha llegado muy pronto, ningún ruido explicable es excusa para dar inicio a las lamentaciones del día, los oídos son tercos y se concentran en un chirrido transparente que escapa a la noche. Es tarde para estar despierto y temprano para haber despertado, es la hora de los besos en la punta de … Continúa leyendo El beso ha dejado de tener nombres

Ojos de papel

¿Y si de pronto apareciera la mujer que me gusta para decirme, quiero que me leas esos poemas en los que pareces hablar de mí entre líneas? Yo le diría, claro, y pondría un poco del aire de mis pulmones sobre uno de sus hombros desnudos, desataría las yemas de mis dedos sobre su rostro, expandiría mis pupilas sobre sus ojos, luego, tras el silencio … Continúa leyendo Ojos de papel