Madrugadas de frío
A las tres de la mañana me desperté sudando, sin fiebre, sin calor, sin que estuviese muy abrigado, solo con el cuerpo como si hubiese estado haciendo ejercicio en medio de un calor intenso. Las cobijas estaban frías, el aire estacionado en hielo, la piel irritada por el frío y sudando al mismo tiempo. Una luz se filtra desde la puerta hacia el interior de … Continúa leyendo Madrugadas de frío