Diarios Innecesarios XLV

La muchacha utiliza unas botas negras que escalan desde sus pies hasta cinco centímetros antes de las rodillas.  Unos jeans azules, una chaqueta de paño color negro y una blusa rojo claro.  Hace unos minutos aplicó en su boca un brillo para resaltar el rosado con el que pintó sus labios unas horas antes.  El cabello lo recoge en un nudo semisuelto a la altura … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XLV

Diarios Innecesarios XLIV

El motel no tiene horario, o dicho de mejor manera su horario empezó un día y no termina, está abierto 24 horas cada día de los 365 días del año, en año bisiesto abre un día más.  Era martes, la ciudad estaba inundada de agua, eso se escuchaba en las estaciones de radio, lluvias al norte de la ciudad habían complicado el tráfico en diferentes … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XLIV

Diarios Innecesarios XLIII

En el bar, en una pizarra que servía para promover eventos, publicar ventas, dejar fotos de mascotas perdidas y dejar notas de cualquier tipo, una nota en la parte superior dice: «Estaré aquí jueves, viernes y sábados desde las siete hasta las nueve. Si no estoy puedes dejar un mensaje con el cantinero.  Emilia».  Arriba de la línea de vinos, la hora en el reloj … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XLIII

Diarios Innecesarios XLII

Antes de las cinco de la mañana el reloj despertador está dormido, yo, en cambio, he estado despierto cincuenta minutos o más.  Una parte de las cobijas recibe el frío que logra atravesar el vidrio en la ventana y la cortina que la cubre.  Algunos pensamientos pasan como imágenes que se ven desde un tren a alta velocidad, no hay oportunidad de concentrarse en ellas, … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XLII

Diarios Innecesarios XLI

El dolor de cabeza fue anunciado con todo el fervor que me era posible, pasé del estado normal a uno en el que la traslación de los astros lograban duplicar el dolor.  Miré hacia el techo, no pude contener a varias lágrimas que se fugaron velozmente del ojo derecho.  El borroso techo estaba hecho de imágenes con punta de aguja, con punta de hielo, un … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XLI

Diarios Innecesarios XL

Alguien se tragó la luz y dejó mi cuarto a oscuras más tiempo del necesario. Desperté a reclamarle a cualquiera que apareciera en mi camino, no hubo quien respondiera a mi reclamo. Alguien me había dicho que a las cuatro de la mañana uno podía conectar con seres por fuera de nuestro mundo, me quedé dormido, nadie me despertó, eran las cinco treinta. Salté de … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XL

Diarios Innecesarios XXXVIII

Después de un rato en que la proximidad de nuestras sillas en la barra del bar permitía suponer que el saludo era necesario, la saludé, desplacé mi boca desde la timidez a las oraciones cortas diciéndole que el frío afuera alcanzaba hasta para congelar volcanes, ella realizó una perfecta alineación metafórica entre el frío y los espantos.  Así empezó la conversación que se acompañaba de … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XXXVIII

Diarios Innecesarios XXXVII

La única razón por la cual llegué tarde a la oficina es una historia antigua de vocablos en los labios y manos adentrándose en la ropa que se apareció sin razón, sin prisa, igual que atadura suelta en el zapato o sostén herido en la costura.  No se me ocurre otra manera de nombrar el hecho.  Caminé apenas unos metros después del paradero del bus, … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XXXVII

Diarios Innecesarios XXXVI

A las dos de la tarde tomé los libros caídos en lectura, los que se abrieron con deseo aparente, los que desbordaron el estante, cada uno en un montón, torres de papel. Encontré bolígrafos perdidos, fotografías escondidas, recibos de pago antiguos, hojas escritas a media letra y medias letras escritas en hojas en blanco. Una cerveza escondida detrás de una torre de libros, una cerveza … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XXXVI

Diarios Innecesarios XXXV

Enfrente dos jóvenes hablan, parece que uno de ellos le vendé algo al otro. Le muestra una revista. Hace pausas al pasar la página y le habla acerca de las imágenes, lo sé porque las señala con el dedo índice de su mano derecha. Atrás, a mi izquierda, un muchacho de más edad que los anteriores habla con alguien por teléfono. Presumo que es una … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XXXV