La otra edad de la literatura

La librera cumplió 27 años hace unos meses, y yo sin ser un prodigio de la aritmética básica sé que la doblo en edad, condición que me da los años suficientes para ser su padre habiendo pocas posibilidades de que pueda tener edad para ser mi hermana menor. Hace varios minutos me he repetido lo que dicen los viejos, «como los libros, tenemos la edad … Continúa leyendo La otra edad de la literatura

Sueños in vitro

Ha sido aprobada en la congreso la ley que nos permite a todas las personas acceder a una descendencia después de comprar un seguro con el cual la aseguradora responderá por la crianza en caso de que nosotros (padre y madre) no podamos contribuir económica o emocionalmente en su crecimiento. Antes solo estaba permitido para personas cuyo patrimonio alcanzara unas cifras que a la vista … Continúa leyendo Sueños in vitro

Convención, convenciones

Somos treinta años mas viejos de lo que éramos cuando nos conocimos, y no éramos viejos realmente porque apenas teníamos veinte, yo, y ella diecinueve, solo que nos comportamos como viejos pulcros y medidos, hubiéramos podido tener sexo de manera despreocupada sin que eso hubiese cambiado nuestra manera de pensar la vida. Ella tiene dos hijos, un matrimonio, un pregrado, una especialización, una maestría, dos … Continúa leyendo Convención, convenciones

Recuperar el tiempo perdido

A la mujer del bar le hacen falta una noche y un día, de eso me he enterado cuando le reclamo su desconcentración al atender mi mesa, la dejo seguir, como quien quiere enterarse de todo sin hacer preguntas, no continúa hablando, solo parece mirar mi boca y esperar de mí una respuesta que no sale a la velocidad esperada. Repite mi pedido, solo para … Continúa leyendo Recuperar el tiempo perdido

Encuentros V

De una tienda de mascotas se habían escapado una docena de gatos, digo una docena por poner un número, eran muchos, varias personas los seguían, los buscaban, querían atraparlos. Se me ocurrió eso mismo acerca de los peces encerrados en las peceras, una manada de peces tratando de escaparse, y el aire los consume con su fuego de oxígeno. Una calle adelante había olvidado la … Continúa leyendo Encuentros V

Encuentros III

No pensé en caminar más de una hora, media hora avanzando y media hora devolviéndome. Llevaba el café en la mano y sabía que debía detenerme cada cierto número de calles para poder tomarlo, así lo hice en la siguiente cuadra. Un hombre sentado en la acera se quitaba los zapatos y los calcetines, luego, les ponía agua de una botella de plástico que tenía … Continúa leyendo Encuentros III