Recuerdos anónimos

Hablo con una exnovia de varios años atrás, nos habíamos cruzado en un evento en el que pudimos compartir teléfonos, me pregunta acerca de algunos de mis hábitos, yo hago preguntas como ella, para conectar y conversar, así vamos, hasta que al final ella en modo gracioso se inquieta por saber si aún guardo debajo de mi almohada la ropa interior de mis novias, digo … Continúa leyendo Recuerdos anónimos

Delgadez y transparencia

Esta mañana comprendió su desnudez cuando vio sus pies aun con gotas del agua desprendida de la ducha. Dio números a cada uno de sus dedos, de uno a cinco para el pie izquierdo, de seis a diez en el derecho. Nunca había previsto que un lugar tan común observado a diario por ella pudiera sorprenderla con una delgadez y transparencia que ahora le permitía … Continúa leyendo Delgadez y transparencia

De las cosas que pienso de ti y mis manos en tu espalda

Una fresa de fuego me recibe, una tibieza inevitable se apiada de mi boca, mi tributo es la humedad de una lengua en éxtasis, un trueno de silencios es tu respuesta, vuelvo a dar tributo a la forma que corona tus montañas blancas, ahora tu silencio es acompañado de tus párpados cerrados, hago un tercer tributo, paso suave la línea de mis dientes, muerdo alrededor, … Continúa leyendo De las cosas que pienso de ti y mis manos en tu espalda

Yo duermo en el extremo urgente de tu fuga

Lo emocionante de tu desnudez, no es tu cuerpo desnudo, es que, por ejemplo, sientas que te observo, que estés dispuesta a narrar la historia de tus lunares, que te sorprendas de que me emociono por tus formas, que sonrías tímida y te cubras, que sientas el aire de la excitación al descubrirte. Lo emocionante de tu desnudez es que pones tu mano en el … Continúa leyendo Yo duermo en el extremo urgente de tu fuga

No sin antes darme un beso

Pongamos que duermes en mi cama y yo puedo trazar con mis manos las formas de tu cuerpo, una mano a tu rostro, los dedos surcando con señales las pestañas y las cejas, la otra mano en los hombros y una línea impronunciable que se detiene en tu escote sin atreverse más allá de lo que puede acercarla a las redondeces en tu pecho. Digamos … Continúa leyendo No sin antes darme un beso

Me gusta hablar de los susurros y del quejido íntimo

Me gusta poner la boca en las palabras para expresar el ánimo disperso al cual me atengo cuando miro los escotes y sostengo entonces una pesadez de culto por el pecado de mirar y la inocencia al esquivar la mirada estirándola hacia otra parte. Me gusta hablar de la extrema desnudez con la que palpita un lunar en la espalda o en una pierna cuando … Continúa leyendo Me gusta hablar de los susurros y del quejido íntimo