Tienes la edad de la literatura

Para sostener en el aire tu sonrisa he tenido la fortuna de lograrlo con un verso elevado a tus oídos del mismo modo en que alegre y feliz he elevado una cometa. Hace un tiempo me he dicho que amaré a una mujer que tenga la edad de la literatura, y la edad de la literatura es la que tienen los libros cuando conectan directamente … Continúa leyendo Tienes la edad de la literatura

Estrellas fugaces, escotes abiertos

Vamos a la mesa, uno de los dos sirve en orden los platos, el otro lleva las bebidas, una silla hace ruido, un plato curte con el sonido de su cerámica al golpear la madera, haces una oración, agradeces la comida, yo tu compañía, el primer bocado que cortas es para mí, yo pongo mis pies entre tus piernas, las cierras y los atrapas. Reímos, … Continúa leyendo Estrellas fugaces, escotes abiertos

Temores gravitan sin ruido

Han vuelto los pequeños temores, gravitan sin ruido, sin aroma, sin forma estable. Puse el pie sin mucha fuerza en la baldosa de la ducha y se dobló por el sin dolor de los tobillos, casi acierto con mi cabeza en el lugar asegurado para la pared, la mano izquierda usó su suerte y detuvo el movimiento con brusquedad de niño asustado. El jabón hizo … Continúa leyendo Temores gravitan sin ruido

Temores gravitan como flechas

En un instante cortado con el filo de una pestaña la serenidad desaparece y una sensación de miedo sin origen se precipita en mí como si alguien abriera mi corazón y lo expusiera frágil a los elementos de trabajo de un carnicero. Todo lo nombrado e innombrable se convierte en punta de flecha o aire envenenado, así, como granizada de temores cada movimiento entre sístole … Continúa leyendo Temores gravitan como flechas

Ancianidad y desamparo

No vengas con tu ancianidad, para vejez ya tengo la mía. Esa fue la última oración de la conversación que tenían. Se levantó y mientras caminaba recordaba los días en que sentía el abandono y soñaba con el regreso, ahora que estaba de vuelta, ahora, le eran suficientes sus propias arrugas y letanías, no hacían falta otras para sus últimos días. Continúa leyendo Ancianidad y desamparo