Nunca han existido razones para escribirte.

Nunca han existido razones para escribirte. Según tú toda razón debe ser concensuada como mínimo entre dos partes. Considero que al estar encerrado en esta suplica solitaria a la que me has condenado no tengo otra opción que tomar como ciertas y válidas mis razones para escribirte. Esta mañana v{i a una mujer reclamarle a un hombre por su tardanza en cada cita, para ella … Continúa leyendo Nunca han existido razones para escribirte.

Dejo aquí mi noche para que tú le calles cualquier desvarío,

Dejo aquí mi noche para que tú le calles cualquier desvarío, ella es silenciosa, mimetiza sus gritos en los sonidos del viento que atraviesas sabanas y ríos. Déjala tranquila, no le alientes con canciones de cuna y tampoco te atrevas a asustarla con ruidos. Dejo aquí mi noche mientras voy de calle en calle buscando la luz que escondí entre los brazos de una mujer … Continúa leyendo Dejo aquí mi noche para que tú le calles cualquier desvarío,

En la cama me espera el frío bochornoso con que se abrigan los solteros

A Bogotá ya le colgaron ocho minutos después de las once de la noche, eso marca el reloj del computador. Es seguro que si veo otros encontraré horas tan dispares que no sabre en cuál la hora es exacta y si acaso llegara a saberlo al escribirla en este correo ya sería diferente, además que es innecesario que sea exacta mi referencia a la hora, … Continúa leyendo En la cama me espera el frío bochornoso con que se abrigan los solteros

besa la lluvia

Ella pensó sobre su primer beso desde su infancia temprana.  Lo imaginó en cada detalle, incluso pensó en cuáles efectos de la circunstancia en las que debería ocurrir estaría ella dispuesta a ceder.  En la adolescencia solo salía con los muchachos en los días de lluvia, para ella no era admisible su primer beso sin sentir las gotas de la lluvia sobre su cabeza. Suponía … Continúa leyendo besa la lluvia