En la cama me espera el frío bochornoso con que se abrigan los solteros

A Bogotá ya le
colgaron ocho minutos después de las once de la noche, eso marca el
reloj del computador. Es seguro que si veo otros encontraré horas tan
dispares que no sabre en cuál la hora es exacta y si acaso llegara a
saberlo al escribirla en este correo ya sería diferente, además que es
innecesario que sea exacta mi referencia a la hora, esta es una manera
de introducirme entre las palabras para saludarte.

He comido
pollo esta tarde, me unté los dedos de la mano izquierda, creo que el
agua y el jabón no fueron utilizados con sapiencia ya que el olor se
mantiene en ellos, era un pollo de tres meses de edad, tenía las plumas
blancas y no fue padre. Ahora interpreto el aroma, mejor no dejes que
huela las tuyas porque ahondaría en tus secretos. Extrañamente la mano
derecho no tiene aroma a pollo, es con la que suelo comer, bueno alguna
cosa extraña que no recuerdo debió haber pasado esta tarde cuando las
alas del pollo pasaron a ser parte de mi vientre.

Hoy compré
un libro en el que está la "carta a García", parece que es muy famosa
según leo en el libro, recuerdo que un amigo algún día hizo referencia
a ella y entonces la curiosidad me obligó a la inversión o al gasto, ya
veremos más tarde que sale de la lectura. En el libro hay bastantes
parábolas de las que utilizan en los seminarios de positismo y
administración, me han gustado las que he leído, unas de risa o tras de
pena.

Esta noche no estoy triste, nunca hay motivos para
hacerlo y sin embargo los encuentro, esta noche no, alguien ha
aparecido en mi messenger, uno de esos ‘alguien’ que inmediatamente los
veo redimensionan la tensión entre las energías de mi cuerpo, he estado
tentado a enviarle un mensaje pero esa era una tentación insana que me
hubiera hecho pensar en sin sabores. Así voy a esta hora de la noche,
esperando porque el sueño se aparezca de pronto y diga, ven y duermes
que la cama está tibio, no te canses más hoy que la jornada ha sido
extensa.

Hay quienes olvidan los amores, otros en cambio los
recuerdan siempre, los hay que no sabrían diferenciar a las amantes de
los caballos que corren el domingo en el hipódromo, se de algunos que
traen por hábito coleccionar amores y los llevan en su billetera
enumerados, dizque para no repetirlos. Yo se, con certeza, que el amor
es solo uno, cambian los matices, el aroma, la longitud, el plazo, la
notoriedad, la pasión incluso el peso, pero en general y sin tener que
darle más vueltas el amor es uno solo, después de que se le encuentra
no hay escapatoria, lo demás son repeticiones de una misma historia.

Estás
preguntándote qué hace este correo en tu buzón, yo tampoco lo se, hay
cosas que prefiero no saberlas, sobre todo cuando me agrada hacerlas y
tengo la convicción de que la persona que lee sonríe al hacerlo. De
cuántos amores te he hablado, de cuántos odios, son tantas las
tristezas de las que hemos comentado que me parece correcto decir que
en tu memoria hay una historia clínica de mis amores y tristezas. El
otro día llamé a una amiga, mejor lo dejamos en una mujer para no tener
que explicar si era o no la misma a la que amé o una de tantas otras
por las que sufrí del mismo mal, le mentí a ella, apenas me contestó le
dije que soñaba a diario con su sonrisa.

La conversación en
la que le explicaba mi sueño no tardó más de tres minutos, mentir puede
ser un arte, yo no lo manejo mucho, o más bien son un experto junior,
entonces entre divagaciones le dije que ella sonreía para mí en el
sueño, claro, siempre sonreía mientras yo la abrazaba desnuda en mi
cama y nos sentíamos aliviados de haber rozado amores con el cuerpo.
Otras cosas le dije que ahora no son lo importante, Un par de horas
después timbró el teléfono y ella, ingenua o sabia o vaya uno a saber
que sabiduría tienen las mujeres, me preguntó por los sueños, que si
esto, que si aquello, que yo estaba mintiendo, que dónde había pasado,
que si la fruta, que si el bosque. No voy a extenderme, al final, me
gustó que me llamara y si es preciso seguir mintiendo la llamaré a
diario para que ella al rato me llame.

La media hora de las
once de la noche dice aquí estoy presente, lo mismo un zancudo que
quiere atravesar mi oreja izquierda. He intentado varias veces
golpearlo con lo mano derecha pero es hábil el bicho este, no lo es mi
cabeza que ha sufrido el mismo número de golpes como atentados de
muerte el zancudo.

En la cama me espera el frío bochornoso con que se abrigan los solteros. Me despido.

Oscar Vargas Duarte

Un comentario en “En la cama me espera el frío bochornoso con que se abrigan los solteros

  1. Hola Oscar, de nuevo me paso por tu página para disfrutar leyendo tu narrativa. Impresionada me he quedado con este texto, dices grandes verdades, me gusta mucho como está escrito. Y, sin ser yo nadie para valorar tu trabajo, me permito felicitarte por haber hecho posible este relato. Te seguiré leyendo, porque entre mis aficiones está el leer a los buenos escritores. Besos y hasta pronto, ¡que pases un feliz día y felices sean tus noches!
     
    Marina

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