Para un ángel


El profesor invita a sus alumnos para que se asomen a la ventana y hagan con él un ejercicio de imaginación.  Los escolares lo siguen y se ubican sobre el grande ventanal que da hacia la calle.

— La imaginación es un don del cual cual la humanidad se ha servido.  Hoy haremos un ejercicio de imaginación temprana.

Un hombre aparece en una de las esquinas de la calle, va por el centro, no se le notan inmutaciones o intranquilidades. El profesor sigue en su exposición a la clase y al notar al hombre sugiere el ejercicio para sus alumnos.

— Supongamos que aquél hombre es un ángel, y su caminar tranquilo se desliza por la calle sin tocar la tierra, en él vienen presagios o talvez venga para participar de un encuentro con sus similares en un sitio próximo.  Digamos que es un ángel que levita sus pasos y aunque no se le nota prisa va tarde a una cita con sus más cercandos amigos.

Varios alumnos lo miran con duda y le dicen que no creen que sea un ángel, a lo que el profesor les insiste en que deben aprender a utilizar la imaginación.

— Por un momento piensen que en este momento abre sus alas,estas se despliegan en el aire, su sombra abarca la calle entera porque el soldesea dibujarlas en la tierra.  Es fácil, supongan que el olor que viene de la panadería no es aroma de pan recién hecho, es el perfume de flores, bosque y frutas con las que el ángel lavó sus alas en la mañana.  Míren, el hombre está estirando sus brazos, es sencillo hacer la similitud con las alas de los
ángeles.

Los estudiantes repiten la negativa, le expresan la no creencia al profesor.  El señor se ve enojado con ellos.

— Solo necesitan dejar descolgar por su cerebro la idea de que este hombre que ya está casi en frente de nosotros es un ser alado, yo los he visto a ustedes jugando y le ponen mucha imaginación, por qué no pueden
imaginar que este hombre es un ángel. Esto es cosa de aprovecharse en el momento, ustedes no pueden esperar a que una oportunidad se aparezca nuevamente, miren un hombre va por la calle,
extiende sus brazos, el sol obliga a la sombra de su cuerpo a dormirse en el piso, el olor a pan, todo está para que ustedes lo conjuguen.

Los alumnos dejan que solo uno de ellos hable.

— Profesor, no podemos creer que sea un ángel porque ese hombre es el elefante del circo que en las tardes se disfraza de humano para salir a pasear por las calles sin ser visto como un bicho raro.

Oscar Vargas Duarte

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