Solo tu voz sería suficiente

  Al cine club todos vamos a dormir. – Cuéntame más. No puedo, siempre me quedo dormida. – ¿Qué película presentaron? No lo recuerdo, sé que dormí muy bien y es lo importante, el cine club del colegio tiene el sistema de sonido agotado por un gripe salvaje que tuvo hace un tiempo, de él nada se escucha, y el proyector después de leer el … Continúa leyendo Solo tu voz sería suficiente

Psicólogos

Ella insistía ante el psicólogo, cada noche a la misma hora despertaba habiendo soñado que los dedos de su mano desaparecían. El psicólogo ofrecía una y otra vez preguntas y respuestas para ella.   Ella tomaba una y otra, no encontraba utilidad en la pregunta o en la respuesta, volvía a narrar el sueño, esperaba una solución, su interlocutor daba una y otra vuelta verbal para … Continúa leyendo Psicólogos

De golpes en el auto y otras desmemorias

  Hace unos minutos, en la entrada a los apartamentos de enfrente, en donde hay cuatro torres de doce pisos, una mujer conduciendo un automóvil blanco y un hombre en una camioneta negra circunscribieron un choque mínimo, aunque choque finalmente. La mujer dejó rodar el auto hacia atrás, la camioneta estaba estacionada, en su ruta en reversa obligada el auto le pegó a la punta … Continúa leyendo De golpes en el auto y otras desmemorias

Diarios Innecesarios XL

Alguien se tragó la luz y dejó mi cuarto a oscuras más tiempo del necesario. Desperté a reclamarle a cualquiera que apareciera en mi camino, no hubo quien respondiera a mi reclamo. Alguien me había dicho que a las cuatro de la mañana uno podía conectar con seres por fuera de nuestro mundo, me quedé dormido, nadie me despertó, eran las cinco treinta. Salté de … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XL

Diarios Innecesarios XXXIX

La conversación cayó en los silencios incómodos que se permiten los desconocidos, el hombre del bar puso dos tragos más, para reemplazar el vacío en las copas, yo quería saber quién los ofrecía pero luego pensé que igual los pagaría si había sido una equivocación de quien los servía.  El licor agrietó la voz, la siguiente palabra apareció vencida por una tos que reclamaba agua, … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XXXIX

Diarios Innecesarios XXXVIII

Después de un rato en que la proximidad de nuestras sillas en la barra del bar permitía suponer que el saludo era necesario, la saludé, desplacé mi boca desde la timidez a las oraciones cortas diciéndole que el frío afuera alcanzaba hasta para congelar volcanes, ella realizó una perfecta alineación metafórica entre el frío y los espantos.  Así empezó la conversación que se acompañaba de … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XXXVIII

Han vuelto los pequeños temores

Han vuelto los pequeños temores, gravitan sin ruido, sin aroma, sin forma estable.  Puse el pie sin mucha fuerza en la baldosa de la ducha y se dobló por el sin dolor de los tobillos, casi acierto con mi cabeza en el lugar asegurado para la pared, la mano izquierda usó su suerte y detuvo el movimiento con brusquedad de niño asustado.  El jabón hizo … Continúa leyendo Han vuelto los pequeños temores

Diarios Innecesarios XXXVII

La única razón por la cual llegué tarde a la oficina es una historia antigua de vocablos en los labios y manos adentrándose en la ropa que se apareció sin razón, sin prisa, igual que atadura suelta en el zapato o sostén herido en la costura.  No se me ocurre otra manera de nombrar el hecho.  Caminé apenas unos metros después del paradero del bus, … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XXXVII

Diarios Innecesarios XXXVI

A las dos de la tarde tomé los libros caídos en lectura, los que se abrieron con deseo aparente, los que desbordaron el estante, cada uno en un montón, torres de papel. Encontré bolígrafos perdidos, fotografías escondidas, recibos de pago antiguos, hojas escritas a media letra y medias letras escritas en hojas en blanco. Una cerveza escondida detrás de una torre de libros, una cerveza … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XXXVI