Confinamiento como excusa

Durante el ciclo en el que nos encontramos, estar confinados en casa, salir poco y a lugares controlados, no poder asistir a los espacios en donde se encuentran los amigos, limitar la exposición en espacios públicos estar solo en casa yendo de la cocina a la sala y de la sala a las habitaciones, además de otras cosas a las que me gustaría ponerles nombres, como ver por la ventana sin otra razón que esquivar la sombra interna que se apodera de todo.

Durante este ciclo he pensado que podría descubrir una pareja en el conjunto en donde vivo ya que se vuelve imposible en otros espacios, por supuestos, porque no asisto a ningún otro.

La administradora me ha dicho que hay bastantes solteros y solteras. Iniciamos una conversación con ella por otro tema, la presión con la cual sube el agua hasta mi apartamento en el piso noveno. Me explicó con audacia de administrador temas técnicos propios de ingenieros, cosa que no me satisfizo, aun así, seguí conversando con ella, por eso le dimos turno a asuntos personales.

Ella es una mujer casada con tres hijos, de los cuales dos todavía viven con ella, una mujer y un hombre, él soltero con una novia con la que no puede encontrarse para prevenir el contagio en esta época, y la mujer sin compromiso, a quien no le ha conocido un novio en serio. Me dijo, se va a quedar sola si no puede salir a ninguna parte. Cuando ella mencionó “se va a quedar sola” pensé que ya no pensábamos en estas cosas, quizá muchas personas de esta y otras generaciones se van a quedar solas porque es lo que quieren. Tal vez ocurrirá que lo socialmente extraño será ver a personas que viven hasta la vejez en compañía con la misma pareja.

Yo, soltero también, le mencioné que quizá ella, su hija, podría conocer a alguien en el conjunto, de seguro hay mujeres y hombres de su edad y sin compromiso viviendo en algunos de los apartamentos. Respondió mirando hacia las ventanas, hay bastantes. Ahí debió notar un brillo mayor en mis ojos. Y empezó a preguntar. ¿Soltero? ¿Con hijos? ¿Pregrado? ¿Trabajo? ¿Independiente? ¿Apartamento propio? ¿Qué tal de salud? ¿Lo trata bien la vida?, y yo empecé a esquivar y responder como se le contesta a los auditores, sin darle más información de la solicitada, pero siendo preciso.

Nos hemos hecho aliados, no amigos, solo aliados para tener conversaciones de interés mutuo. Todavía no conozco a su hija, cuando aparece en las conversaciones aparento no tener mucho interés en ella, es una muchacha de edad menor a la mía, y yo a los cuarenta no estoy para exponerme con una muchachita de veinticinco. Decirlo de esa manera pone el mango de la sartén de mi lado, pero la verdad es otra, la he visto y es una mujer atractiva, más bien temo que no llegue a fijarse en alguien de mi edad ya que he visto muchos jóvenes de su edad viviendo en las otras torres de apartamentos.

Ella conoce cuántos casos del virus se han presentado en el conjunto, han sido pocos. Parece que somos muy aplicados en esto de cuidarnos, ella suele hacer encuestas para conocer el perfil de riesgo de cada torre, y si aumenta el riesgo en una de ellas aumenta el nivel de esterilización en las zonas comunes.

En lo que hemos estado pensando es en hacer reuniones de solteros, aprovechar el salón comunal y organizar pequeños encuentros, no más de cuatro o cinco, quizá para ver cine en una sala en donde presentan los estados financieros cada año, en donde se hace la reunión de administración de todos los propietarios. Cualquier tipo de presentación tendría cabida con tal de lograr el interés de cuatro o cinco al mismo tiempo. Es un espacio amplio, con grandes ventanales que pueden abrirse para que entre el aire en pleno.

Ya hubo varias sesiones, yo me inscribí en una sobre la psicología en la literatura, la dictará una señora de profesión filóloga que vive a dos apartamentos del mío, no sé si vaya la hija de la administradora, y quizá me importe poco si lo hace, quien dictará la charla es de una edad cercana a la mía, lo sé por un descuido de uno de los porteros. Dejó en mi casilla de la correspondencia un extracto del fondo de pensiones de ella, sin que apareciera su fecha de nacimiento pude hacerme a una idea y debe ser apenas dos o tres años mayor que yo.

Fue una sorpresa agradable cuando vi el ofrecimiento de la charla, me inscribí al instante y le dije a la administradora, iré a esta. Puso rostro de no me importa, pero le diré a mi hija. A su hija no le importó, fuimos tres personas a escuchar la charla. Yo llevé un cuaderno para tomar notas, las otras dos personas, dos muchachos, uno estudiante de literatura, el otro de psicología, iban para estar atentos y para no tomar nota alguna. Yo, ingeniero informático, eso dije cuando me presenté, sí llevaba un cuaderno en donde no solo tomé nota de lo que ella iba diciendo, también lo hice de las palabras que más usaba y los movimientos que más repetía al desplazarse frente al tablero.

Al terminar nos recomendó varias películas y libros, y a escritores distintos con los cuales ahondar sobre el tema. Cuando cada uno optó por volver a su apartamento, ella no lo hizo, se fue caminando hacia la portería mientras el estudiante de literatura con el de psicología iban hacia la torre C. Y caminé desanimado hacia el mío, creí que ella tomaría camino conmigo, pensaba aprovechar para conversarle de asuntos personales y proponerle cosas como ver películas o salir a caminar al parque, tomarse una copa de vino o preparar una cena juntos.

El ascensor tardó en llegar, yo estaba dentro presionando el botón de mi piso cuando ella entró. Nos saludamos con un gesto, mano abierta con los dedos hacia arriba, y el mismo movimiento con las cejas abriendo los ojos. Ella movió su mano para activar el piso nueve, pero ya estaba activado. Me miró con cierto asombro, “¿vivimos en el mismo piso?”

Sí, ahora sabemos eso de cada uno de nosotros, y hemos descubierto cosas nuevas del otro y de uno mismo, por ejemplo, yo no sabía que me apetecían más los domingos durmiendo sobre su pecho, y ella no tenía idea de la alegría que podía alcanzar cuando le llevaban con el desayuno a la cama uno de sus libros favoritos.

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