Contables

La esposa de un comerciante, el de la ferretería, suspira al ver al hombre que escribe en la mesa del café, lo conoce de antes, del colegio, de la escuela, lo ve escribir e imagina cartas, correos electrónicos con destino amoroso, el hombre que no sabe del suspiro diligencia formularios para declaración de impuestos, aunque está empleado como contable en una empresa, hace declaraciones por encargo, unos pesos de más cada mes, a cero costo porque el Internet del lugar es gratis, y además aprovecha para tomar café lejos de su esposa.

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