Sin rutinas aprendidas

Desprovistos de disfraces nos apeamos de la noche, pusimos a un lado la rutina, y sin vernos dispusimos de los otros sentidos para encontrarnos. Una mano es un quinteto de ríos, un río es una alcoba musical tiñendo de notas la piel ofrecida. Encontrados con los instrumentos del cuerpo, sin vernos, eliminamos el límite corporal y exploramos espirales con ruta final en el espíritu del sexo.

Imagen de scartmyart en Pixabay

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