Rodillas con memoria

Tocó nuevamente las rodillas, percibió una fisura por donde un nuevo dolor se fugaba hacia los músculos, por unos segundos disfrutó del movimiento de la mano sobre la rótula, luego se olvidó de ello, abrió el libro, miró a la muchacha del café, la vio vieja, una vejez que estaba en sus ojos más que en ella, retiró la mirada y se dedicó a la lectura. El diario de uno de sus amigos, alguien lo robó de su casa cuando vendieron su biblioteca, una colección de gustos que cultivó desde la juventud hasta sus últimos días. Los libros fueron ofrecidos por uno de sus hijos que no quería nada para acumular en su apartamento, también la memoria de su padre era una acumulación de cosas y no las quiso. Lo compró, tuvo que pagar por él, pagó muy poco por entrarse hasta la memoria olvidada de alguien que no podría defender lo ya escrito.

Imagen de Free-Photos en Pixabay

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