Alteraciones del sueño

En la tienda de la esquina venden objetos robados, todos lo sabemos porque alguna vez hemos llevado algo para vender. Yo esta mañana puse en el mostrador el amor robado que una mujer dejó tirado en la esquina. Ofreció muy poco, no me pareció una suma atractiva la que el hombre quiso darme ­­­por el corazón encontrado. Cuando estaba atravesando la puerta el hombre mejoró la oferta. Lo vendí. Un par de calles adelante vi a un hombre con el rostro ajado como una pared vieja y raída.

Son las tres de la mañana. Despierto, de repente el despertador suena, es la hora equivocada. Las luces del apartamento se encienden todas sin que yo lo hubiese querido. El frío está congelado en la esquina de la mesa de noche en la parte izquierda de la cama. De repente vuelvo a quedarme dormido. No pasa nada, las luces se apagan, el cerebro consciente también, vuelvo al sueño.

Alguno de los vecinos ha puesto una cuerda entre dos árboles en el parque frente al edificio, luego ha colgado más de veinte corbatas en ella. Yo bajé y puse unas medias que en mis cajones estaban sin su par, también dejé las medias veladas que una amiga dejó en mi casa cuando se quedaba a dormir conmigo los viernes en la noche.

Imagen de Masashi Wakui en Pixabay

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