Una mujer, todas.

Un amigo se acerca a la mesa en donde tomo café, con el saludo compartimos el agradecimiento por saber que estamos bien y que estamos en los buenos deseos con los que cada uno recuerda al otro. Pasado un silencio necesario para juntar fuertemente las palabras me pregunta por la mujer amada, yo le digo un nombre y él me cuestiona porque no es el nombre de la mujer que él conoce, entonces sin más le digo, mientras tú vives con y amas en una mujer a todas las mujeres que existen, yo debo amar en todas las mujeres a la mujer que aún no vive conmigo.

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