Te deseo, te quiero, te amo

Lo que me gusta de los secretos guardados en la punta de la lengua es que luego uno los deja empotrados con tinta transparente en la boca de la mujer a quien besa, y siendo así, vuelve una y otra vez a tachar con ahinco aquello que ya dejó escrito. Se usa este mismo instrumento en el que se conservan secretos para hurgar en sensaciones secretas más que en lugares ocultos, y mientras va reconociendo los espacios deja curvas y rectas sin letra alguna pero con palabras bien escritas que dicen te deseo, te quiero, te amo.

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