Dormitar

Duermes todos los días, te acomodas en el mismo lugar de la cama, apenas si cambias las sábanas o las mantas que usas para abrigarte. Quizá no te muevas en toda la noche más que unos centímetros sin extenderte a utilizar los espacios vacíos que no son usados por tu cuerpo. La publicidad indica las medidas a utilizar y el tipo de colchón, así como el tiempo medio en que debes cambiarlo.

Bajo la creencia de que somos energía y las energías se conectan, en ese fragmento de cama dentro del cual pones tu cuerpo está todo lo que has ido compartiendo en tus horas nocturnas de descanso. Tu piel y esas telas han estado tanto tiempo cerca que si no fuese por el lavado podría uno sentir un olor vivo con el mismo acento del aroma de tu cuerpo en las sábanas. Duermes poniendo el peso de tu cuerpo sobre uno de tus hombros, o sobre el otro, o mirando hacia el techo, o con la cara hacia abajo, o de otras maneras según te hayas acostumbrado desde pequeña.

Estiras las piernas, tus pies no llegan al borde inferior, tampoco quedan por fuera de la manta, haces lo contrario, las encoges doblando las rodillas, giras el cuerpo y lo dejas sobre el hombro izquierdo, metes la cabeza debajo del edredón con el que te abrigas, así estás sin ser vista por las luces de tu cuarto, te quedas imitando una posición fetal, piensas un poco en el desplazamiento de tu cuerpo cada noche, no sabes nada de tu cuerpo cuando duermes, al amanecer cuando despiertas sientes que estás en el mismo lugar en el que empezaste el sueño.

Necesitas del aire, sacas la cabeza, la dejas fuera, el resto del cuerpo abrigado, piensas en zancudos o mosquitos, no hay, ellos se delatan por el ruido, no hay ruidos, muy pocos a esta hora de la noche, decides poner una canción en tu boca, tarareas sin subir la voz, “We all live in a yellow submarine,Yellow submarine, yellow submarine”, te quedas repitiendo el coro y mueves un poco la cabeza mientras dejas los párpados cerrados.

Dejas el espacio para el ruido de los otros, de los que desde afuera hacen presencia en tu espacio, piensan en el espacio, en cómo sin que te antoje desplazarte hasta superar las distancias necesitas una distancia cada vez más amplia para sentirte libre. No eres un barco, un globo, un auto, un tren, no eres un vehículo de transporte y si tuvieras que serlo te gustaría ser un avión, debe ser fácil serlo, no sabes cómo llegaste a esa pregunta y ya no le darás respuesta, por lo menos no ahora, sientes un parpadeo obligado y te dejas llevar para caer entera en el sueño.

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