Lanzar rutinas

Deben ser muchos los verbos con los cuales puedo hacer referencia a cada uno de los actos que llenan mis espacios de tiempo en el día.  No me atrevo a hurgar en mi memoria con el propósito de encontrarlos todos, por ahora en esta conversación a distancia, yo escribo sin saber cuándo me leas, tú leerás sin suponer que este texto ha sido escrito para tus ojos.  Dormir debe ser mi primer verbo del día, y siendo la primera pertenencia de la que me apropio, es también la primera de la que me desprendo.

Bostezar podría seguir en la secuencia aunque no es del todo cierto, no es habitual para mí hacerlo en ese horario, es demasiado temprano para el bostezo, en cambio, caminar sí, son pocos pasos y un número de metros mínimos, camino desde la cama hasta el baño para instalarme plácido en el siguiente acto, orinar con la convicción de que todo el líquido expulsado fue antes el contenido de algún recipiente de vidrio o de lata, de porcelana o aluminio, lo bebido la noche anterior desciende por la anatomía digestiva y se lanza en curva parabólica sobre el baño.

El desayuno llega con la prisa de quien se ha comprometido con horarios, quizá antes de desayunar otras acciones han ocupado varios minutos, bañar, secar, cepillar, escoger, vestir, calzar, cocinar, claro, ver, tocar, respirar, sentir, pensar, oír, hablar, escuchar, y más, por supuesto más de los que puedo mencionar ya que no los recuerdo.  Auscultar la calle, poseerla visualmente para olvidarla entre pasos, y allí se fueron rápidamente tres verbos, luego con ese mismo olvido y ya no entre pasos si no entre prisas, trabajar, leer, contestar, hablar, escribir, reunir, buscar, crear, destruir, soportar, encontrar, aceptar, transigir, entrar, salir, almorzar, volver, saludar, des-saludar, y los otros sin espacio en esta memoria de corto aliento en este instante.

De vuelta a casa, la acción se convierte en un lago estático al que no le cede el movimiento el viento, así voy de vuelta a casa, pensar, confiar, desconfiar, imaginar, des-imaginar, entrar, eso, entrar por la puerta y sentarse en el lugar más apropiado para apreciar las imágenes de alguna pantalla, mientras que esperan pronto las otras acciones, desvestir, vestir, lavar, limpiar, cenar, descansar, y dormir para empezar el siguiente ciclo.

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