Algo tuyo. Algo mío

Algo tuyo. Algo mío.Incontrolable después.Acaso sabe el verde lo que es,amarillo o azul no será otra vez. Desparpajo y ternura. Soberbia y timidez.Uno, otro, menos y más.Así vamos tú y yo,caminando y enredándonosya no podemos ver atrás. Son tus huellas, son mis huellas,es en plural, ya no hay singular.Claro está, eres tú, soy yo,con aguas y aceites, escamas y plumas. Tú vuelas, yo camino. Te … Continúa leyendo Algo tuyo. Algo mío

Llueve

Llueve, el agua se anega en el pensamiento. Los ríos verticalizan el pensamiento. Una cosa está alejada de otra tanto como cuna gota de su vecina.  Todo se recoge, una imagen sobre otra. La luz es fría. Las paredes son ajenas y se marchan. Llueve.  Alguien quiere fatigarse sobre las piernas del otro mientras descansa.  Ella tiene nombre, él dueño de las piernas también. Oscar … Continúa leyendo Llueve

El horóscopo

Esta mañana escuché el horóscopo.  Estuve atento todo el tiempo, me pareció fantástico, a punto de alucinación las promesas que la lectura le entregaba a los nacido bajo el signo de Aries.  En el amor sería un día perfecto para desprenderse de las dudas y entregarse, hallaría para él corazones amplios y dispuestos, del mismo modo prometía que las personas que se sentían atraídas por … Continúa leyendo El horóscopo

No la nombres

No la nombres.Deja tu grito entre la lengua y la garganta.Agita tu silencio como espada en batalla.Espera a las grietas.Sé moho y musgo. No la nombres.Orina óxido y escupe hacia la noche.Camina, se breve con tus pasos.Ve sin ruido por la acera.Compra libros para quemar sus hojas. No la nombres.Admira tu miseria y véndela a los pobres.Escóndete en los baños públicos.Llora en los ascensores.Duerme y … Continúa leyendo No la nombres

Afeitaste mi rostro un sábado

Era sábado el día que te fugaste de tu casa, te escapaste de la saciedad con la que tu esposo se cobijaba en tu cuerpo, viniste un poco tímida y otro tanto atrevida.  Sentada en la sala esperaste a que preparara un café para invitarte, yo sabía que no lo tomarías y lo dejarías enfriar un poco para que después de beber el mío me … Continúa leyendo Afeitaste mi rostro un sábado

Te ganas lo que pierdes

La hora en la que la madrugada lo ve caminar por las calles vacías podría ser cualquiera.  Tres y cuarenta y dos minutos de la mañana, solo para mantener la atención de los necios de la exactitud.  Camina, va por el sendero que conoce a plenitud, lo ha recorrido ebrio, sobrio, acompañado con sus amigos, en solitaria vanidad los días en que le han cancelado … Continúa leyendo Te ganas lo que pierdes