Yo soy el de la izquierda, el que toca la armónica

YO SOY EL DE LA IZQUIERDA, EL QUE TOCA LA ARMÓNICA, a mi lado está María, a ella le gustan las mujeres, ahora es un asunto muy normal pero ella mantiene eso en secreto. Es extraño, algunas veces la descubro observando a mis amigas, se le nota cierto gusto que luego oculta.  Yo toco la armónica, aprendí a hacerlo en la universidad, aunque suene un … Continúa leyendo Yo soy el de la izquierda, el que toca la armónica

Una hora, casi dos estuvieron hablando sobre el asunto, él no quiso explicarle cuál era la enfermedad que lo aquejaba

Él primero la convenció de viajar juntos por Europa y algunas ciudades de Asia. Varios días después le diría las razones por las cuales él emprendía ese viaje. – Mira, la idea es irnos seis meses a pasear de ciudad en ciudad. Yo pago todo, para que no pienses que esto tiene intenciones ocultas, las reservaciones las hacemos para habitaciones separadas. Ella había dejado el … Continúa leyendo Una hora, casi dos estuvieron hablando sobre el asunto, él no quiso explicarle cuál era la enfermedad que lo aquejaba

a ella le gustaba acariciarle el cabello y besarle los ojos

El se tomó la cabeza entre las manos, ajustó las gafas sobre la nariz, miró hacia la puerta, vio que ella llegaba y sintió que todo el resplandor guardado se le salía por el cuerpo, tiritó de gusto, y siguió viéndola, acompañando los movimientos en que ella se sumergía. Se levantó de la silla, la abrazó primero y luego le dio un beso que a … Continúa leyendo a ella le gustaba acariciarle el cabello y besarle los ojos

El hambre delataba nuestra fatiga, una fatiga hermosa que se notaba mientras nos extendíamos uno junto al otro.

Esa noche dejamos que el deseo adelgazara la sangre, coagulara el viento, trastornara el tiempo. Ella viajó desde la ciudad en la que vive hasta la mía, no tuve que ir por ella al aeropuerto ni afanarme por esperarla. Fue una sorpresa fabulosa cuando el timbre del apartamento se dejó escuchar, yo salí a ver quien era, allí estaba ella, hermosa de tal modo que … Continúa leyendo El hambre delataba nuestra fatiga, una fatiga hermosa que se notaba mientras nos extendíamos uno junto al otro.

Tréboles de cuatro hojas

Eran las dos de la tarde, estábamos cansados de ver televisión, así que decidimos salir a la calle a caminar, llamamos a otros amigos, de los que podían acercarse rápidamente. El último en llegar fue Iván, a él le pedimos escoger qué hacer, estuvo más de diez minutos haciendo sugerencias, unas y otras fueron descartadas, a veces por el costo, otras por complejas. Iván se … Continúa leyendo Tréboles de cuatro hojas

Tus caminos y los míos son líneas que nunca se juntan

Yo no caí sobre tu estómago para besar tu ombligo, tampoco pude acariciar tu cuello y descender sobre tu espalda. Yo no fui el que sonrió contigo en la media mañana mientras tomabas café y mordías el pan, a mí no me dijeron que estabas triste y eras a mí a quien esperabas.  Yo no dormí contigo aquella noche ni desperté a tu lado una … Continúa leyendo Tus caminos y los míos son líneas que nunca se juntan

La idea de haber dormido un viernes

La idea de haber dormido un viernes en la noche contigo será una obra de teatro sobre la que repasaré muchas veces este deseo inconcluso. No quisiste, eso manda tu moral y así se fue siempre. El sábado besaría tus pies antes que pensar en buscar en la cocina pan y café para el desayuno, hermoso sería deslizar mi rostro sin afeitar sobre tus piernas … Continúa leyendo La idea de haber dormido un viernes