Oscuridad y luz

En la madrugada, antes de que el sol persigne el día, introduzco en mi pecho la mano abierta, extraigo la luz con la que bordearé los caminos hasta cuando la tarde de paso al instante en que, con la otra mano, del mismo corazón sacaré la oscuridad y la pondré en mis ojos para atravesar la noche. En los dos casos, noche y día, me pertenecen en la medida en que están hechos al mismo tiempo de lo que en mí palpita.

Imagen de Pexels en Pixabay

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