Reinicios con cafeína

Compré el periódico para no leerlo; una distracción más sobre la mesa. Vertí unos euros a mi derrota contratando una mujer de compañía a quien no le hablo, con quien no tengo intimidad alguna. Desconecté los aparatos eléctricos y apagué cualquier demostración de vida electrónica. Borré las líneas anteriores y puse nuevamente el inicio del día. En el periódico muestran el balance financiero de la indiferencia ciudadana, nos importan poco los anuncios a los que se debe atender con inteligencia. No era una prostituta y si lo fuera mi presupuesto no daría para ofrecerle más que centavos, es una desconocida que sentada en la mesa cercana a la mía quiere hablarme de las virtudes espirituales de quienes aceptan el matrimonio. El lugar en donde tomó café mantiene conectado un aparato que hace girar una bebida granizada, he sucumbido a sus giros y los veo expectante esperando un movimiento hostil del cual defenderme. Hace frío, la puerta está abierta, el café ha perdido el aroma, la mujer en la otra mesa me pide el periódico, lo cedo, le digo que no hay noticias sobre las fluctuaciones intelectuales del hombre entre la bestia libre y el racionalismo que lo esclaviza. No pareció escucharme del todo bien, no hubo respuesta, abrió las páginas del periódico y se dedicó a ellas.

Imagen de rawpixel en Pixabay

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