Una vieja costumbre

Pide una botella de agua, compra unos limones y pone el zumo directamente en la botella, la bebe, ‘hace tiempo’, van dos horas y se aburre de la espera, sale a la calle, toma un taxi, va hasta la casa, apenas termina de ingresar busca el control remoto del televisor, lo enciende, pone un canal en donde pasan documentales sobre animales, alcanza a notar que están hablando de los hipopótamos. Le gustan estos animales, ocupados de ellos, de nadie más, ocupados en su supervivencia. R.C. se quita la ropa en el cuarto, se siente obligada a una vieja costumbre, primero los zapatos, luego el pantalón y las medias, después la blusa y el sostén, por último, los pantis. Hace un gesto con los brazos, una señal de victoria, el día se ha dado por vencido y deja paso a la noche. Hubiese querido ver la cara de la mujer y la del novio ante las flores. Busca el pijama, pantalón corto y blusa, nota una hebra que sale de la parte de atrás del pantalón, deja todo en la cama, va por unas tijeras, vuelve y corta la hebra. Se viste para dormir, es otra manera de vestirse, en la mañana para ir al trabajo, en la noche para ir hacia los sueños.

Imagen de Free-Photos en Pixabay

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