Eyaculaciones precoces sobre el orgasmo femenino

¿Qué es un orgasmo?

Es la fatiga necesaria en la que sería ideal cayeran al final dos cuerpos que presumen una guerra.

Algunas veces pensé en definirlo como la discreción hecha grito, sin embargo, ya casado y comprendiendo a mi señora terminé por concluir que sencillamente es un suspiro de profundidad marítima al cual deberíamos estar obligados. Esa fue la respuesta de un señor a quien le pregunté cuando salía de un ritual religioso en un templo católico.

Para mí es un secreto de difícil acceso, soy lo que pueden llamar algunos atrevidos una chica fácil, claro, ellos no entienden que la vida es toda una búsqueda y en esto del sexo pasa lo mismo; con la persona que me ayude o mejor con la persona que lo encuentre, con esa persona izaré los hábitos y seré entonces una cometa en pleno vuelo.

Una amiga que se refugia constantemente en la lectura rió primero muchísimo ante la pregunta, luego me habló acerca del libro que estaba leyendo a sorbos. Tuve que insistirle para obtener una respuesta y tan solo tomó sus manos, las colocó en mi rostro y me dijo, ¡bésalas! no solo tendrás el exacto aroma, también tendrás el casual origen.

Mi novia no gime, ni eructa voces eróticas cuando desnudos nos llenamos de hormigas y abejas, he llegado a pensar que sus gritos son una súplica pidiendo lluvias en su invadida isla que pareciera ser ajena a los temblores. Casi me hace llorar este estudiante con esta manera de contestar a la pregunta.

Mientras bebía cerveza en un viejo bar del centro, cuando la mesera cambió las botellas vacías por llenas, la abordé con la misma inquietud y me sorprendió con otra pregunta a la cual ella misma dio respuesta. ¿Crees que alguien haya ido a la luna? Por supuesto que fue una farsa, una mentira para cautivar incautos feligreses. El orgasmo es lo mismo.

La ex novia de alguien que conozco me dijo que era el grillete con el cual se ató a las piernas de aquel viejo novio, solo cabalgando en su ingle conocía y disfrutaba ese arañazo que le aclamaba calambres.

A mí me gustaría decirle algo, pero las prostitutas se niegan por principio profesional a consumirlo. Mi soledad solo ha dado para perseguir abismos en las piernas de estas mujeres y un orgasmo es como el santo grial que no encuentro. No quise comentar nada porque este conductor de camión se veía cansado y la pregunta le rompió llantos en su silencio.

Mi abuela me dio una bofetada por la pregunta. Luego la vi besando una foto del abuelo y más tarde lloraba sin descremar una palabra. La necedad me salió cara y luego ella no quería ni verme.

Mi hermanito menor, que apenas cuenta siete años, me escuchó cuando una muchacha de colegio me daba su respuesta y más tarde en mi cuarto me dijo. Un orgasmo es el nombre de los icebergs cuando se diluyen, yo le escuché eso a papá. Espero que aún no tenga mucha idea de qué estaba hablando.

Una prima me dijo que era como estornudar con la boca llena sin darle importancia a lo que se estuviera comiendo. Afortunadamente mi tío no escuchó lo que decía porque nos hubiera llenado de regaños por estar hablando tonterías.

El señor que cuida carros en un restaurante me hizo reír mucho cuando respondió: ¿acaso a alguien le importa? La siguiente vez que lo vi hizo un gesto y con voz confusa me dijo, a mí esposa le importan y los tiene atados en el cementerio de sus dedos, según me contó la otra noche, pero yo nunca se los he sentido.

El sacerdote de la parroquia cercana a mi casa me soltó lo siguiente, a ver, cuando estás orando, después de un buen rato terminas diciendo Amén. Eso es, no busques más definiciones.

Un té a las cuatro de la tarde. Me enojé con mi tía por su respuesta, claro que luego la entendí porque un par de semanas después supe a donde iba todos los días a esa hora, a un motel y no precisamente con su esposo.

Es una feria matutina con la que me cuecen los temblores de la noche. Tuvo que explicarme varias veces esta enfermera para que pudiera entenderle que ella tenía orgasmos en un instante diferente al del momento sexual. Sexo en la noche, entonces a la mañana siguiente concebía partos de líquida concepción.

Es esa deuda que compartimos en ocasiones con mi esposo. Yo le dejo creer siempre que está saldada y él duerme tranquilo creyéndose libre de créditos. Esa fue la respuesta de una vecina y esa noche la escuché discutir con su esposo.

La anciana que vende periódicos en la esquina me sonrió y con palabras cortadas en alambre me dijo que era lo que en una ocasión confundió con un problema urinario mientras veía una escena romántica.

Para mí, es la flor y la rama, el oscuro ascendente, la magia rebozada, dijo maría y luego se acercó a mi oído para contarme que nunca ha tenido uno y por lo tanto para ella sigue siendo una ilusión poética.

Y bueno para mí es la palabra húmeda con la cual respiramos vino y consumimos amor.

Imagen de Pexels en Pixabay

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