Aproximaciones

Sigo sin comprender la aproximación del ojo masculino a las curvas femeninas, por ejemplo, esta noche cuando veía a una mujer en la calle pude observar en sus senos una pendiente que antes se me había negado, debió ser el saco abierto o la blusa ajustada, estuve insistiendo en lograr un entendimiento razonable entre mi capacidad de concentración y la curva sin descripción posible. No podría usar método alguno, ni siquiera el del ensayo y el error para trazar con lápiz el ángulo, la cuesta, el limitado temblor, o todo aquello que pertenece a mi memoria al verla, en cambio, sí puedo afirmar y la siguiente vez aplaudirme por decir lo mismo, una asombrosa fascinación me sorprendió al verla, la pequeña cuesta, el ascenso, la línea oponiéndose a lo vertical y extendiéndose hacia adelante, oponiéndose a lo horizontal y cediendo a la fuerza de atracción que llama desde la luna.

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