Trampas públicas

Voy lento hasta tu lugar, pongo mis manos sin ruido sobre tus pies, te sorprendes y los retiras, insisto y los estiras, tomo los dedos de tus pies y hago pares con los de mis manos. Un masaje ficticio pretende acariciar la palma de tus pies para darte descanso, no es así, mis manos dan giros con motivaciones suficientes para que tus rodillas y piernas perciban mis manos. Levantas tu cabeza, acercas tus manos y me atraes, me dices, eso es trampa, tus caricias quieren mi éxtasis y mi cuerpo no tiene ánimo de resistirse, pero aun debo estudiar un poco más esta noche.

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