De las cosas que pienso de ti y nuestras bocas

Una cascada de voces cae de tu boca hasta mi oído mientras detienes mi camino con tus manos, una lluvia de palabras se eleva desde el fondo de mi pecho hasta tu oído, tú reclamas, yo prometo, tú prometes, yo reclamo, al mismo tiempo, tus manos dan por descontada e innecesaria a mi camisa, hace juego con tu blusa en el piso, tu piel y la mía se juntan, se liberan nuestras manos, sentimos el abrazo de la desnudez y la tibieza, de un calor que se agiganta en nuestras piernas. No hay voces, no hay palabras, no hay razones, no hay reclamos, uno y otro beso acompañan a tu piel y la mía, ambas desnudas palpitando en nuestros pechos. Una mano y la otra, las dos manos, tus senos, mi espalda, una boca, dos bocas, cuatro manos, dos ombligos, una búsqueda, dos encuentros, tus pezones en mi boca, mi boca en tu ombligo, tus hombros, un mordisco, tu cabello desatando mis nudos del deseo. Una tibia marea entre tus piernas

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