Bostezos

Ella abrió la cortina y desde la calle llegó la imagen de la ciudad, diminutas luces atravesaron el vidrio, la forma de los edificios fue aclarándose y las avenidas aparecieron con su rostro lleno de autos. Ella notó que por mis ojos se desprendía una soledad de asfalto y rejas y acero y neumáticos y andenes y ruido y cadenas.  Ella se quitó la falda, hizo lo mismo con su ropa interior, tomó la tela y limpió la ventana; me dijo, mi desnudez apagará cualquier bostezo de ciudad que te amargue.

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