Parásitos

La fila estaba llena, no había lugares asignados o numerados, tampoco sillas individuales, en una misma hilera, unos junto a otros, así estábamos, de pronto la señora empezó a caminar frente a todos buscando un lugar para sentarse, lo encontró a mi lado, se acomodó aunque no parecía caber, quise darle espacio, me moví hacia el lado opuesto al que ella quería, empezó a meterse entre mi vecino de lugar y yo, lo logró, aunque empecé a pensar que habían invadido mi espacio vital, así estuvimos durante una hora, el evento al que asistía seguía su curso, sin emociones como para dormirse, de pronto fue inevitable que la mujer se acercara demasiado, cuando quise moverme el cuerpo se había pegado al mío como un parásito, después se fue metiendo en mi piel hasta quedar dentro de mi cuerpo.

Una nube de sueño pareció engrosarse en mis ojos, desperté como si hubiese dormido apenas una gota de tiempo, a mi lado la misma persona que se había hecho ahí desde el comienzo, la presentación continuó otra media hora, luego salí a comprar algo de comer, unos dulces en la tienda, caminé con ellos en la mano mientras iba hacia la estación de autobuses. Varias cosas de las vitrinas me llamaron la atención, nunca las había visto aunque paso por esos lugares constantemente. Percibí más sonidos, observé más colores, comprendí más voces y de manera singular tuve una conversación con una joven en el auto bus, reí de asuntos sin gracia, hice comentarios de una simpleza y sinceridad extrema.

En casa pasé por la cocina y encontré que tenía hambre, preparé varias cosas, las puse en platos diferentes según su sabor, en la mesa comí sentado, bebí agua con sal, una apetencia insatisfecha por la sal me apareció en el gusto, sal en las verduras, sal con las frutas, sal con el agua, sal con la sal. Tuve mucha sed, indudablemente por la sal, volví a la cocina y fui bebiendo agua del grifo durante una hora, me hincharía como un globo si seguía ahí.

El baño fue mi siguiente lugar de estancia, oriné de pie hasta que tuve que sentarme, un dolor empezó a irritarme, sentí que orinaba hasta la sal, al final expulsé granos que me hicieron botarme al piso, el dolor me dobló como si fuese una tela, con las manos me sostenía el estómago y las piernas, daba vueltas con las manos en el vientre, entonces empecé a presentir un dolor en el brazo, mi cuerpo se extendía, una mujer, apareció de dentro, luego, cuando estuvo completamente afuera se levantó y como los orines se fue por el inodoro.

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