Diarios Innecesarios XXIX

Hay mucha literatura acerca de viajes de personas que desde el futuro vienen al presente o van hasta el pasado mediante métodos científicos, máquinas de avanzada tecnología, túneles del tiempo, portales astrales y un sin número de posibilidades ideadas por los escritores de lo fantástico.

Esta madrugada, esa idea que en el cine y en los libros, en algunos ensayos científicos y en las conversaciones con mis amigos me ha divertido tanto se hizo presente en mi vida como si de una burla a mi escepticismo se tratase.

María, una amiga a quien conozco desde hace cinco años, con quien nos vemos los sábados en la noche para ir a cine, tomar vino y cenar, o los domingos para caminar por los parques, ir a montar en bicicleta, jugar ajedrez o ver televisión.  Hablamos de libros, casi todos los momentos que compartimos hablamos de literatura, a ella, por una razón que no logro identificar le gustan todos mis escritos, a veces pienso que ella conoce mis textos mucho antes de que yo los escriba.

Anoche no había vino en casa, en cambio mi hermano había traído una botella de aguardiente, no recuerdo que ella lo hubiese tomado antes, aun así dijo que corría el riesgo.  La afectó bastante el licor, tanto que sobre las tres de la mañana estaba hablando de muchas cosas que me parecían incoherentes, nombres de ciudades, personas, lugares, todos extraños para mí, todos alejados de la realidad que de ella reconozco.

Se sentó en mis piernas y empezó a decirme, en el futuro, hay empresas que venden viajes turísticos por el pasado, uno escoge el lugar y la época, es transportado y por el tiempo comprado uno disfruta de lugares o personas, de momentos históricos o de lo que se le haya ocurrido volver a ver en el pasado.

A mí me gusta la literatura, soy apasionada de la vida de los escritores, de sus historias, me encanta descubrir el origen de sus escritos, saber cómo observan el mundo exterior, como disuelven sus pensamientos y finalmente qué proceso los lleva a escribir un texto.  Mis padres son millonarios, no es de ellos de quienes quiero hablar, solo te lo cuento porque los viajes turísticos al pasado son muy costosos, mis padres son generosos conmigo y me los pagan, así yo puedo viajar y realizar mi trabajo con mayor destreza, hago biografías de personas reconocidas, así que aprovecho los viajes para conocerlos y escribir lo que puedo observar de ellos.

Al volver al futuro no todo queda en la memoria, los medios que permiten grabar imágenes o videos los borran apenas se llega al futuro, está prohibido y son más que estrictos en eso las personas que operan los medios para el viaje.  Te lo cuento para que sepas que no estás grabado sin que lo sepas.  Los recuerdos en la memoria son de dudosa certeza, parece que algún mecanismo interno de defensa considera lo que se ha visto en el pasado, antes del nacimiento, como un sueño o simple imaginación.

Algunos medicamentos permiten revelar cuáles son recuerdos de ese pasado al que se ha visitado, se logra con alguna certeza obtener información cierta de la memoria.

Ella siguió con su charla sobre sus viajes, a mí el ego me pedía averiguar acerca de cuál era su interés en mí, y ella mantenía su conversación con el acento universal de los ebrios, quería saber de mí, de la motivación por la que decidía buscarme a mí, esos eran los segundos pensamientos que tenía sobre la charla, los primeros fueron dudas acerca de lo que estaba escuchando, dudas y risas, todo el tiempo le decía que era una buena historia para escribir, ella en cambio mantenía erguida su historia.

Se durmió mientras tocaba mi rostro, sus palabras tenían el color propio de la incoherencia cuando el alcohol ha inundado por completo el cuerpo.  Yo me dormí una hora más tarde, la dejé a ella en la sala y me fui a la cama, no tenía fuerza física para levantarla, y si la  hubiera tenido habría sido un peligro para ella que yo con mi estado de ebriedad aumentado la levantara para llevarla a la cama.

Desperté y fui a buscarla, ella no estaba, en cambio había dejado dos fotos en la mesa de centro, el recuerdo de una cita que había tenido a escondidas con una amiga, una pequeña infidelidad, de ella y mía, ambos estábamos traicionando a nuestras parejas.Imagen

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