Diarios Innecesarios XVIII

La promesa de un desayuno balanceado sigue siendo eso, una promesa con poca probabilidad de cumplirse. Diez de la mañana. Una hora antes estaba en la cama ofreciendo más sueño al cuerpo aunque él se resistía.  Varias veces el teléfono timbró y al igual que el cuerpo con el sueño me negué a contestarlo. Hace mucho tiempo una mujer me decía que el fin de … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XVIII