Diarios Innecesarios XLII

Antes de las cinco de la mañana el reloj despertador está dormido, yo, en cambio, he estado despierto cincuenta minutos o más.  Una parte de las cobijas recibe el frío que logra atravesar el vidrio en la ventana y la cortina que la cubre.  Algunos pensamientos pasan como imágenes que se ven desde un tren a alta velocidad, no hay oportunidad de concentrarse en ellas, … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XLII