Mis ojos de oráculo

La mujer que me gusta no sabe que sus manos abiertas dejan descubiertas las líneas de la palma y mis ojos de oráculo las miran para encontrar el instante en que estarán las mías en ellas. Ella mira sus palmas abiertas y no sabe que en ellas puede encontrarme, aun así, sin ese conocimiento a veces siente una ausencia que le pone mi nombre en … Continúa leyendo Mis ojos de oráculo

Aprecia el sabor de las frutas madurándose

La mujer que me gusta aprecia el sabor del dulce, con prudencia apetece el chocolate y se controla dignamente ante la provocación que le produce en la boca saborearlos y quedarse con ese gusto suave en la lengua. Ella camina sobre zapatos altos y respira delicadamente la brisa porque sabe que en la transparencia del aire se recogen el aroma de los panes recién salidos … Continúa leyendo Aprecia el sabor de las frutas madurándose

Una sensación de clima fértil

Las letras de tu nombre vuelven ordenadas en ascenso perfecto hasta mi boca, las pronuncio separadas sin que digan algo, las junto y de esa manera un estallido se forma en mi boca, una sensación de clima fértil, de hablar para sentirme satisfecho. Dije tu nombre sobre mis manos abiertas y supe del éxtasis en las líneas de la palma al percibir el aliento, una … Continúa leyendo Una sensación de clima fértil

Me he ocupado de repetirte

Aunque no estés, yo me he ocupado de repetirte, con mi voz, con mis narraciones de ti, entre mis palabras y cantos, yo he puesto tu geografía en la memoria de todos, y así, aunque no lo quieras, muchos te buscan, muchos te saben, y han de amarte en otras mujeres porque he dicho de ti, que solo contigo, la perfección se encuentra. Continúa leyendo Me he ocupado de repetirte