El hambre delataba nuestra fatiga, una fatiga hermosa que se notaba mientras nos extendíamos uno junto al otro.
Esa noche dejamos que el deseo adelgazara la sangre, coagulara el viento, trastornara el tiempo. Ella viajó desde la ciudad en la que vive hasta la mía, no tuve que ir por ella al aeropuerto ni afanarme por esperarla. Fue una sorpresa fabulosa cuando el timbre del apartamento se dejó escuchar, yo salí a ver quien era, allí estaba ella, hermosa de tal modo que … Continúa leyendo El hambre delataba nuestra fatiga, una fatiga hermosa que se notaba mientras nos extendíamos uno junto al otro.