Lanzar los dados sin promesa alguna,
jugarse la suerte sin apuesta previa,
aprender los símbolos de la incertidumbre para no seguirlos,
entender el movimiento de los astros sin identificar sus arquetipos.
Adentrarse en las reglas y principios de una logia
solo por la costumbre de hacer algo los días impares.
Dejarse convocar a liturgias religiosas
sin ofrecer prejuicios, juicios, penitencias o condenas.
Estar aquí, asombrado de los símbolos,
negándose ante la imposición de sus seguidores.
Jugar con la intención de contener el mundo en mapas,
en redes limitadas por el deseo de tener razón,
de ser cierto ante la mirada ajena.
Tomar todos los abecedarios, enumerar cada palabra,
una tras otra, empujarlas en línea recta, bien formadas,
contarlas sobre la arena,
notar entonces, que símbolos, palabras y voces,
sistemas, reglas, redes, líneas, juicios,
no sostienen siquiera una parte
de las olas que a la playa llegan.
{Oscar Vargas Duarte}
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