Nos sobra y nos basta

Tú y yo identificamos la voz del otro cuando la escuchamos en vuelo de cometa deslizándose en el aire, nos vemos a los ojos y encontramos en la mirada al otro serenamente repetido, nos besamos y sabemos la medida de nuestro sentimiento, también sabemos de nuestra nimiedad ante la dimensión del universo, somos pequeños, apenas somos polvo cósmico. Tampoco podemos aventurarnos en decir del planeta donde habitamos que sea grande y con ello le contesta con grandeza al tamaño del universo. Tú y yo nos abrazamos y sentimos dentro de nuestro pecho todo el universo, así sentimos el uno por el otro.

Sabemos que de nuestras acciones solo quedan pequeñas memorias recordadas por otros seres que como nosotros son de tiempo corto, siquiera alcanzamos el inicio de un parpadeo solar y desaparecemos inmediatamente. Tú y yo alguna noche nos juntamos y estuvimos hasta tarde acariciando de más el cuerpo, así como nos acariciamos sin tener certeza de dónde ni por qué, así también sabemos que somos tres o cuatro algoritmos con algunas excepciones al final de las instrucciones del programa, y entonces nos comportamos del siguiente modo,

Si me miras te miro,

Si me abrazas te arrullo,

Si me arrullas te canto,

Si me cantas te leo,

Y así sigue,

Si camino, sonrío

Si como me alimento,

Si tú, yo, sí, tú y yo.

Tú y yo nos hemos acariciado los pies con la ternura suscitada por el amor, con esa misma ternura hemos sabido darle cabida en nuestros ojos a todo, a todo el abismo que supone ser apenas un instante y creer en la eternidad, creer en el tiempo, y dar por sentado que sumar horas y días y minutos sirve para algo, y siendo así llenamos nuestra cavidad ocular con la ternura que nos permite ver al otro en el tiempo.

Tú y yo qué pensamos en el otro cada cierto número de minutos, y sonreímos, y queremos contarnos los acontecimientos, todos, los mínimos, los máximos, es decir sabernos e inventarnos, con esa misma medida hemos reconocido que no podríamos escribir un libro con las actitudes necesarias para ser clonados por las nuevas máquinas biológicas. Sabe más de nosotros nuestra identidad genética a la cual no accedemos en modo alguno, saben más de nosotros esos algoritmos de pensamiento de los que no tenemos ninguna claridad, pero tenemos claro existen y graban nuestros comportamientos cada instante.

Tú y yo volveremos a besarnos pronto, tú y yo nos besamos cada día, nos encontramos cada instante en la memoria, sabemos que, sin importarnos todas esas cosas confusas, ese conocimiento inabarcable, tú y yo no nos preocupamos por eso, con estar juntos, con sabernos juntos nos sobra y nos basta, nos es suficiente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s