Juntarnos para un abrazo

Hay que juntarnos y darnos ese abrazo que no es de sanadores ni de terapias en la espalda, pero cuánto nos sana, por eso, solo por eso sería necesario el encuentro, y dejar al pegamento del silencio la conjunción de todas las palabras, las que suponemos tendrían que decirse, las que se exponen sin dudarse, las que surgen de la timidez y de la infancia. Juntarnos porque el sexo está detrás de tu mirada y tu cabello, de mi palabra y mis manos, para que la cama sienta que es igual de fuerte que siempre y puede con los dos mientras nos juntamos de esa otra manera que se oculta tras el verbo.

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