Sueños en olores

A las cuatro de la mañana el aroma a carne frita parecía cubrirlo todo, pensé en un sueño aromático, como si en vez de imágenes estuviese soñando con olores, podía percibir la fuerza del aroma entrando por la nariz, gota a gota la carne cambiando de sabor, incluso el aroma del metal quemándose sobre el fuego.  Puse la nariz más cerca de la mano, pretendí taparla y respirar por la boca, no había posibilidad alguna de salvarse, el olor volvía, una y otra vez a presentarse, yo sentía que la cocina estaba junto a mi cama.

Me levanté y fui hasta la cocina, en la mía no había opción alguna, las posibilidades eran mínimas, claro que mientras miraba los fogones apagados pensé en mis días de estudiante universitario, era de madrugada, estaba estudiando, una espesa música se oía en el patio, fui a ver de qué se trataba, nada, luego me quedé viendo que en la cocina una olla hervía agua, me pareció extraño, tomé la olla y el metal estaba frío, metí el dedo en el agua y me quemé como si hubiese tocado una piedra en la boca dragónica de un volcán.  Esa noche mi única reacción fue pensar que estaba cansado y era momento de irme a la cama.  Al otro día, el dedo se resentía de la quemadura, yo pensé que con el cansancio fui a preparar café y me quemé al tratar de hacerlo.

En ningún lugar de la cocina se originaba el aroma.  Me acerqué a la puerta, me dio miedo pensar que pudiera alguien abrirla, así que puse mis manos frente a la cara, no pasó nada, la puerta siguió firme en su postura de vigilancia.  El aroma se asomaba igual que yo desde el otro lado de la puerta.  Tuve la sensación de que paso a paso, milímetro a milímetro se aproximaba desde la puerta del apartamento de enfrente hacia mis fosas nasales.

La tentación de abrir e ir a tocar a la otra puerta empezó a convertirse en una fuerza cuya condición amenazaba con superarme.  Me devolví hasta la habitación un poco atontado por los pensamientos y otro poco por el aroma que me seguía.  Se me ocurren historias poco agradables sobre las motivaciones que tuviera alguien para estar fritando carne y lo último en lo que pienso es en el flautista de hamelin que en vez de tocar cocina.

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