Cosas que uno lee o escucha

Cosas que escucho en mi cama. La búsqueda que de ti me parecía infructuosa ahora me parece innecesaria.

Cosas que uno escucha cuando alguien está molesto. Prefiero una nueva vuelta en la rueda del destino, una reencarnación más, un retorno al samsara antes que perdonarte, de ese tamaño es mi enojo.

Cosas que uno escucha en la librería. No me quites los pantalones porque no uso calzoncillos.

Cosas que uno escucha entre intelectuales. Ya te dije, no sufrió infarto cerebral, el señor tuvo infarto intelectual, por eso sus pensamientos no son lo que uno espera de alguien inteligente.

Cosas que uno escucha antes de entrar a la oficina: – ¿Para qué traes esa carne? – Es que tengo reunión con unas personas que se comportan como perros de caza infectados de rabia.

Cosas que uno dice cuando un dolor se expresa en las costillas.  Este dolor debe ser porque esta vez han creado mi Eva.

Cosas que uno escucha en un consultorio médico. Yo no volví al nutricionista porque me quitó todo; que no podía comer carnes, que no podía comer embutidos, que no podía comer lácteos, que no podía comer grasas. Me quitó la novia y también dijo que ya no podía comer con ella.

Cosas que uno escucha en el restaurante. Dicen que del amor al odio solo hay un paso, yo todavía no lo he dado y si lo di el amor y el odio me producen lo mismo

Cosas que uno escucha en la madrugada. La disciplina horaria del reloj despertador es insuficiente para lograr el carácter necesario para levantarme temprano.

Cosas que uno lee en la puerta de un baño público. Ingrese bajo su propio riesgo

Cosas que uno escucha a la salida de la oficina. Me gustan las mujeres delgadas porque caben largamente en mis silencios y se diluyen rápidamente en mis venas.

Cosas que escuchaba en la universidad. Tres pixeles más y esa vieja hubiera estado conmigo.

Cosas que uno escucha y no debe repetir. A mí me gusta aunque no lo entiendo, no lo entiendo y nadie me pregunta, y cuando me preguntan digo, todos lo saben.

Cosas que una mujer dice a reclamar en el supermercado. Señorita, usted sabe que el peso es lo que vale, el uso no importa, aun así me parece costoso el pepino

Cosas que uno escucha sin pretenderlo. A mí también me sangra pero no iré al médico, un tío sabe de eso.

Cosas que uno escucha entre amigos. Por lo menos a ti te gustan los bonitas.

Cosas que me digo cuando estoy enojado. Me molesta mucho haber prometido no decir groserías.

Cosas que uno escucha después de ceder cansado al zafarse de condones. Odio tu sexo cartesiano.

Cosas que uno escucha en luvina. El alma del estado es supresiva.

Cosas que debí decirle. Contigo fui un daltónico emocional, veía en ti amor, y era interés simple.

Cosas que escucha en la feria del libro. Tu vida y la mía son un libro, no el mismo libro, nuestras hojas están separadas, nos vemos en un espejo de letras que no son nuestras, que siguen incompletas porque no han sido palabra leída.

Cosas que escucha en la feria del libro. Tu vida y la mía son un libro, no el mismo libro, nuestras hojas están separadas, nos vemos en un espejo de letras que no son nuestras, que siguen incompletas porque no han sido palabra leída.

Cosas que uno escucha en un museo. Como todas las estatuas estás desprovista de tu belleza; me gustas más cuando permaneces siendo piedra.

Cosas que un hombre dice con furia. Claro que son celos, acaso esperabas otra cosa cuando empeñé en el olvido mi cordura para seguirte.

Cosas que es mejor escuchar fuera de contexto. Eres tan inoportuno como en mi profesión son los orgasmos.

Cosas que le dicen a un infiel. Sufrirás de fatiga moral y te pesará tanto que no podrás izar tus ansias.

Cosas que se dicen dos que parecían desconocidos. Indiferencia es la palabra con la cual presumes serenidad al volcar tu rostro hacia mis palabras.

Cosas que uno escucha en la estación del metro. Tuve un sueño erótico con mi amiga. Cuando llegué a la oficina no la pude saludar porque no quería que en los buenos días se notara las buenas noches que habíamos pasado.

Cosas que le dicen a uno cuando le prestan un libro. En cuatro de las páginas dejé un doble número de besos, tómalos para ti, en orden, no te saltes las páginas.

Cosas que uno escucha en una conversación íntima.  Toca mis piernas, es miedo, no es frío. Toca mis manos, es temor, no temblores.

Cosas que uno no escucha porque la gente es tímida. Me gusta escucharte porque presumo tu beso antes de cada palabra.

Cosas que uno escucha en el sitio de comida mexicana. Lo importante es no entrar en desuso o estar descontinuado antes de morirse.

Cosas que uno escucha en la entrada del colegio. ¿Qué estabas pensando desnuda en la ducha? En geometría, tenemos examen.

Cosas que uno aprecia escuchar. Mi disciplina coital empieza en tu mano urgente y no termina hasta cuando la urgencia deja de ser manifiesta.

Cosas que uno escucha en la feria del libro. Estuvimos a punto de coito mientras leíamos el mismo libro aunque estábamos lejos.

Cosas que le dicen a una mujer desnuda. Hay un silencio inconfesable entre tus piernas.

Cosas que uno escucha en una peluquería. ¿Qué es la belleza? Es ese lugar en tus ojos en donde reside la inocencia.

Cosas que uno escucha de un borracho. Da mucha piedra saber que no se puede y creer que la culpa es de uno.

Cosas que uno mismo dice. No te rompas con la luz de la luna. Trágate la sombra.

Cosas que se escuchan en una calle de Bogotá. La incontinencia de las nubes tiembla sobre una ciudad sin ruido, todo se apaga con el frío y todo se calla con la lluvia.

Cosas que uno escucha en la portería del edificio. En unas décadas tendremos una sociedad sin hijos pero llena de mascotas.

Cosas que uno escucha en una compraventa. ¿Cuánto me da por una soledad enquistada en los ojos? Podrían ser dos suspiros pero depende de si la soledad viene con ubre.

Cosas que una mujer le dice a un hombre al escucharlo hablar sobre ella. No debe ser evidente que no me quieres, y no debes hacerme notar tus rencores.

Cosas que uno escucha en un baño público. Esa vieja tiene corazón de mango, es blando por fuera pero pronto uno se da cuenta que por dentro es de piedra.

Cosas que uno escucha en el paradero de buses. Me hace falta un domingo cada tercer día.

Cosas que uno lee en una pared. Se reciben voluntarios para condenados a muerte. Centro de práctica para verdugos.

Cosa que uno escucha en la librería. Tengo vocación de ojo para la música.

Cosas que uno escucha en la librería. Ella prefería los orgasmos sobre los libros que en mis piernas.

Cosas que uno escribe para llamar la atención de una mujer bonita. Una larga i sin tilde esconde en su turbante la lengua de una coma y el ojo ciego de la o en la sonrisa. Un río mide su cintura de peces y se conmueve de la roca quieta. Una niña recibe tres dulces, regala uno, guarda otro, y el tercero lo quiebra con sus dientes después la cuarta vuelta en la boca. Una mujer sin nombre aplaudió el paso rígido de un hombre que le cedió el paso en la puerta. La erección de un anciano fue el suceso más importante en su vida esta semana. Una profesora ha recibido un chocolate de parte de uno de sus alumnos. Una abuela ha vuelto a cambiar los espejos de la casa, quiere uno en donde no vea fantasmas. El esposo arrepentido ha perdido los lentes, su placer oculto es dejar de ver a la esposa sin una necesidad de excusas. En el ascensor una muchacha ajusta el tamaño de su busto a la talla de la prenda recientemente adquirida. Las uñas de un gitano han sido parte de la sopa servida en una mesa en donde la poción es obligatoria para encontrar el olvido. De un bosque de ecos una voz silenciosa no encuentra salida. El cerdo rutina ha eyaculado tres veces la noche anterior, ella, en cambio, se ha limpiado el mismo número de veces una suciedad repentina. El teléfono espera el beso vocal de la mujer que llama a su novio cada dos horas. El baile pendular de una corbata usada cada semana se repite mientras el ascensor espera los pasos de quien además de la corbata lleva una chaqueta.

Cosas que dice una abuela y no comprendo. Hay mujeres que perdieron la boca, por eso no son besadas.

Cosas que la gente pregunta. ¿Qué pasó con la bruja que te asustaba cuando eras niño? Dejé de creer en ella. ¿Qué pasó con la mujer que amabas y dolía? Dejó de doler, olvidé que la amaba, la olvidé.  ¿Qué pasó con el llanto que hablaba por ti cuando te agitaba el miedo? Opté por ahorrar las lágrimas para después. Aún no es después. ¿El miedo? No sé de él.  ¿Qué pasó con la música que te movía emociones y recorría tu cuerpo? Es fuego sin afanes en mi memoria del tiempo.  ¿A dónde han ido tus padres? A esperarme más adelante.  ¿Qué dejaron tus afanes? Más espera.  ¿A quién respondes las preguntas? A mí, yo soy la pregunta y la respuesta

Cosas que un conferencista curioso pregunta. ¿Qué pasaría si un desconocido debe buscar en tu celular, ve tus mensajes, tus contactos, tus notas de audio y de texto, tus fotos, qué pensaría de ti? Y si tuviese que ver en tu billetera, encuentra tus notas en un papel, las fotos, los billetes, algunas cosas que llevas ahí ¿Qué pensaría de ti? ¿Y si tuviese que ver en tu mesa de noche, en tu closet, en el escritorio o en el casillero donde guardas tus cosas, qué pensaría de ti?

Cosas que un escultor dice a su escultura.   Estaba oscuro y tu sombra adelgazaba la noche sin que lloviese  luz.

Cosas que un joven le dice a otro al bajar de la ruta. Uno tras otro los cíclopes han cerrado los ojos, ahora se cubren con una manta de algodones grises y blancos. Ahora, el miedo nocturno da paso al día, y la mañana agrieta el frío con orgasmos de frígida. Gotean el frío y la lluvia

Cosas que dice el portero de un motel. Hay algunos que duermen aturdidos sabiendo que al final de la noche no superarán el ocaso de sus pies sin huella, de su voz sin letra.

Cosas que uno ve y oye en la panadería. El amor es la suma de todo lo que nos falta. Y la mujer tomó la bolsa con el pan mientras el hombre hacía lo mismo con la de la leche.

Cosas que uno escucha en la caja del supermercado. Antes se me oxidaban las cuchillas de afeitar, ahora se me expiran los condones.

Cosas que una muchacha le responde a quien le pregunto cómo estás. De esos días en que tras la frigidez intelectual solo me queda pensarte.

Cosas que una joven escucha recitadas en su cuello. Hay una distancia inaplazable entre tu voz nocturna y mi madrugada fértil de voces y tufo a poemas en tu ombligo.

Cosas que una abuela reconoce como el motivo inicial de su vida en pareja. Una mañana, el desayuno será tu silencio y mi boca entrará a sorber bocados de la piel que ahora tímidamente aparece en tu escote.

Cosas que una enfermera recuerda al levantar al niño recién nacido en la sala de partos. No seas tu propia resistencia, anarquízate y sé el lugar en donde pueda izar mis banderas. Abre tus gritos y permite a tu humedad llegar hasta mi boca.

Cosas incomprensibles que ella dice haber leído en su correo. Cruzo los brazos y el aire se dispersa, cierro los dedos de la mano y el viento sigue entre mis dedos, camino firme siendo consciente de mis huellas, aun así permanecen solas sin una línea que les sea paralelas, caigo absorto en una visión de un futuro posible, el futuro es incierto más aún si solo es una sombra sin par la que lo anhela, una música de baile, de corazón festivo se aproxima ligera y ágil al oído, el corazón percibe y palpita solitaria cada nota en ausencia de un palpitar en compañía.

Cosas que he escrito y no tienen mucho sentido.  El dolor en el tobillo izquierdo me recuerda la fragilidad de mi cuerpo, los recuerdos de ti traen a mi memoria la facilidad con la que se me va el tiempo, en esos mismos recuerdos, los que no llegan fácilmente a la memoria, también viene como sentencia la pérdida inevitable de mi memoria. Así estoy ahora, en la mitad de la hora que precede a las ocho de la noche, sin más ánimo que el de abordar el camino al silencio, se que no hay lugar para mí en el tiempo perdido, y también sé que las posibilidades de antes no se comparan con las de ahora, no hay linealidad entre ellas, cada una a su tiempo ocupa y ocupó de manera exacta un deseo, una oportunidad o un desafío. El dolor en el tobillo izquierdo es el eco de una falta con la que he vivido, hay bastante lugar para el perdón en mi vida, quizá como los atletas que corren la maratón yo también debo superar una pared invisible, y esa es la del rencor a algunos lugares y sucesos. Son cosas así en las que uno se detiene mientras piensa que fue tres veces a la peluquería y no logró el cometido de cortarse el cabello.

Cosas que he escrito y no tienen mucho sentido. Esta mañana ha paseado desnuda por el apartamento. Las cortinas están abiertas, va de un lado a otro tarareando. Se sentó conmigo e hicimos una lista de la música que ella quería oir, yo la puse en el orden indicado en el reproductor del computador, luego de que constató el orden se levantó de la silla que compartíamos, no me fijé más en ella, fue una media hora después cuando recibí la llamada de una de mis vecinas, mi abuelita nuevamente estaba bailando sin pudor alguno de ventana en ventana hasta llegar al balcón y repetir el camino de vuelta. Ya no me enojo con mi vecina, sé que disfruta de las epifanías de mi abuela, y ella sabe que la abuela hace eso un día antes de que entre en una tristeza que la deprime hasta el punto de abandonar la comida. Le digo que no se me ocurre nada por hacer, y me parecería criminal quitar la música, mi mamá no está y aunque llame a mis tías ellas tardarán en llegar. Le pido que me acompañe, que venga al apartamento para pensar en alguna idea, a mí solo se me ha ocurrido darle suficiente ron a la abuela hasta que el licor haga efecto en ella, mañana amanecerá con dolor de cabeza y quizá la resaca le haga olvidar el motivo de su desconsuelo. Mi vecina se enoja, igual promete llegar en unos minutos, se me ocurre, estando ella conmigo, que nos desnudemos también y bailemos con ella. La abuela ha escuchado mi conversación, se acerca y me dice, haz esas cosas tú ahora que puedes, baila con ella y embriágate, no te afanes por mí, afánate por ti muchacho.  De la portería del conjunto han llamado a que cierre las cortinas. Las hemos cerrado y le hemos aumentado el volumen a la música.

Cosas que he escrito y no tienen mucho sentido.  Había empezado a leer acerca del fin del mundo desde que una adolescente creyente de alguna comunidad religiosa había sido entrevistaba por televisión y aseguraba que el fin de los días de la humanidad sería en una fecha próxima. Una lectura me llevó a otra y en cada una de ellas descubría tanto una motivación como una consecuencia diferente para el fin del mundo. Al comienzo mi novia fue generosa conmigo y me acompañó en esta aventura de profecías ajenas, luego participó conmigo en celebraciones que terminábamos en la cama dilatados en sexo, pero esa mañana cuando le dije que tenía miedo de que fuese cierto aquello de que todo termina en este instante cuando no lo esperas y no podía concentrarme en el baile sexual se levantó, tiró todos los libros de la mesa, vociferó groserías que nunca imaginé que ella pudiera pronunciar y salió tirando la puerta. Ese día supe a lo que se referían con el fin del mundo.

Cosas que una esposa le responde a su esposo.  A la pregunta, ¿me extrañas? Sin mirarlo dijo rápidamente, cada vez que vuelves, hace tiempo dejaste de ser el que esperaba

Cosas que están escritas en una pared del centro de la ciudad. Déjame ser tu lluvia y abarcar tu tarde con cada una de mis gotas.

Cosas que dice una pareja al despedirse.  Sé igual a la lluvia, vuelve pero no te repitas.

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