Diarios Innecesarios VI

La muchacha se aferraba al brazo del joven. Uno junto al otro en la fila. Ella parpadeaba después de mirarme, se quedaba un segundo con sus ojos en mi rostro y luego, casi en el mismo instante volvía a ver a su novio. Un rato más tarde tendría certeza de que eran novios. La cola para el café se movía lentamente, yo a tres lugares de la pareja. Cuando les tocó el turno yo estaba viendo a unos abuelos que discutían porque ella insistía en ponerle azúcar al café y ella se lo impedía.

En el momento que pasé por mi café ella estaba sentada sola en una mesa próxima a la puerta. El joven no estaba, intuí que se encontraba cerca. Se me antojó que el pedido tardaba demasiado, al tiempo que esperaba buscaba al novio de la muchacha y la veía a ella jugar con los dedos sobre la mesa.

Tomé el café y busqué una mesa cercana. Me pareció extraño que me diesen una bandeja para una taza de café, insistía la mujer tras la barra que la llevara. Cuando me senté observé al levantar la taza de café que había una nota.

La nota, con un nombre y número de teléfono decía, tu horóscopo de hoy dice que puedes desnudar el cuerpo de una mujer hermosa y sudar cálidamente con ella en la cama. Miré hacia la barra del café, nada, miré hacia la muchacha, una sonrisa, tomé mi celular y marqué, la muchacha me contestó, unas palabras después salíamos hacia el motel que está a dos calles.

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