Diarios Innecesarios IV

En la calle estaban dando un folleto, apenas una hoja convocando a una protesta, no recuerdo las motivaciones ni el lugar. Una mujer tomó el papel, lo empezó a doblar y después de unos minutos había construido un pequeño avión. Me extasié viendo sus manos, las uñas limpias, sin esmalte, los dedos extendidos por el borde de la hoja, una pequeña cicatriz en el dedo meñique, la luz de la calle rompe sombras de alas sobre su pecho. Alguien aumentó el volumen del radio en el auto y la música aprovecha un instante de silencio para llegar a nosotros, ella y yo giramos la cabeza al mismo tiempo, dos jirafas extendiendo el cuello, el ruido normal retorna y volvemos a la posición inicial.

El frío se siente debajo de la ropa, la ropa acomoda su temperatura y se contagia del ambiente. Froto las manos, miro hacia la esquina próxima, atravieso la calle, la mujer se queda estática en el otro lado de la calle. Varios pasos en línea recta hasta el lugar en donde venden revistas. Ahí está la que estoy buscando, es del mes anterior, alguien me dijo que una amiga aparece desnuda en sus páginas, pido el ejemplar, abro las páginas, hojeo una y otra vez, ahí está ella, hay más piel de la que esperaba ver. Pago, salgo con la revista un una bolsa de plástico, busco una cafetería en donde ver las fotografías con calma.

Pido una cerveza, la muchacha se disculpa diciéndome que no hay cerveza en este momento, hubo un problema en la bodega del distribuidor y no tienen una sola lata o botella en el refrigerador, tampoco hay al clima, lo dijo como anticipándose a mi pregunta. Estoy de acuerdo en tomarme un café, me dice que ella le puede poner un poco de aguardiente, sonrío, apruebo la idea. La revista expone las fotografías de mi amiga desnuda, yo la recordaba más delgada, sonrío largamente mientras observo que no aparece la línea de lunares que tiene en la espalda, extraño que no aparecieran, igual tampoco se ve una cicatriz mínima que tiene en el estómago.

El café y el celular su juntan, ella me contesta, la saludo, unas frases rápidas para saber en donde estamos, qué hacemos, y cómo nos sentimos. Le digo que tengo la revista, ella ríe fuertemente, le digo que esas fotografías no son de ella, esa no es su desnudez. Ella sigue riendo, finalmente calla y me hace prometer que no diré la verdad a nadie, es cierto, pagaron a una doble para las fotos, le cuento como lo descubrí, ella ríe nuevamente, me dice, te acuerdas que ponías arequipe uniendo los lunares y luego con tu lengua ibas y venías, ahora río, cuelgo, me termino el café.

El frío ha desaparecido, la mujer de la cafetería puso en una botella de agua media de aguardiente, me la tomé mientras caminaba hasta la estación, la botella quedó en la cesta de la basura, al levantar la mirada observo a la mujer que hacía el avión, la veo más bonita, ella me reconoce, sonríe.

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