No es lo que tengo, es lo que traigo

Entonces mientras terminaba su café me dijo, nací hace unos tantos años pero no tengo esa edad, voy a tratar de decírtelo de manera claro, no tengo estos años, más bien los traigo, traigo en mí los años que he vivido y en mis ausencias los que no viví, eso no quiere decir que unos resten a los otros, traigo tantos años en mí que si quieres saber de ellos te los digo, si tan solo quieres saber cuántos tengo, pues mejor te apartas, es que en mí es más interesante lo que traigo que lo que tengo.  Se terminó el café, miró alrededor de la mesa en la que estábamos, se concentró en mis ojos, mientras me miraba se soltó el botón de su blusa, puso su mano derecha sobre su seno izquierdo desnudo, me dijo, tengo un seno y de nada sirve si con él no traigo el poder de madre o la seducción femenina, hizo lo mismo con su otro seno y me digo, tengo un seno y de nada sirve si con él no traigo la tibieza del abrazo o la intuición de las amigas.  Los botones volvieron a su sitio, tomó mi café y me dijo, o me pides otro o me tomo el tuyo, al tiempo que el café asomaba con su aroma, seguía diciendo, tengo dos labios, y de nada sirven si en ellos no traigo la ternura de un beso o la pasión de morderlos, así es un poco la vida, no son los años que tengo, son los años que traigo.

 

Oscar Vargas Duarte

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