Anotaciones varias

Todos corríamos buscando al vendedor de los helados, el hombre ese día venía vestido de payaso, no traía helados y su risa era fría, era una fría escala musical que solo ahora la comprendo, ahora que la vejez me anuncia otras soledades que no conocía.

Ella descubría el aroma de mi piel, lo hacía mordiendo la yema de sus dedos, yo la veía sin entender por qué pasaba una y otra vez sus dientes sobre los dedos, ella me soñaba, yo la observaba.

Yo supe que el brazo se me había descompuesto, lo supe cuando mis hermanos solo se hacían del lado derecho de la cama, el lado izquierdo estaba deshabitado, también por mi brazo que ahora era observado por la clase de cuarto año de medicina.

Parece que todos los años que la estuve pretendiendo, largos años en los que fui fiel a sus constantes negaciones, parece que todos estos años le cayeron en un solo instante, la vi envejecida, sin brillo ni simpatía, entonces, la saludé con un abrazo y acto seguido me excusé para irme a beber vino con unos amigos que habían venido de Europa. Luego no supe otra cosa de ella diferente a que se la había tragado mi olvido.

. El amor es una bonita costumbre a la que nos entregamos Tú y Yo

.. ella me tomó de la mano, dijo “amor, mira”, en el mismo segundo notó la equivocación, entonces se disculpó y sonrió. Nos vimos unos minutos después cuando ella iba con el esposo. Nos sonreímos con complicidad, ese día presentimos nuestros encuentros futuros.

Oscar Vargas Duarte

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s