Botellas y Genios

Dos de la tarde.  Dos hombres beben vino en una mesa del bar.  Otros tres en la mesa contigua ven como el aguardiente desaparece de la botella.  Juan y yo pedimos que nos dejaran las botellas de las cervezas, aún vacías, sobre la mesa.  El tic nervioso que aparece, previo a la pérdida de la razón para la ebriedad extrema, está a punto de iniciar su aparición en mi rostro.  Creo que muy pronto voy a creerle a mi amigo que no es mi novia la que se mete en su cama después de que me tomo las pastillas para el sueño y que dentro de una de las botellas vacías está la serpiente que en las noches se mete en su cama y cuando roza su pene se convierte en una mujer que lo complace sexualmente.

Oscar Vargas Duarte

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