Te supongo en la silla de al lado

Te supongo en la silla de al lado, mirándome tiernamente desde tus ojos profundos, sonriendo silenciosa mientras yo me ahogo en el libro que leo.  Imagino que mueves mi silla para que me balancee, entonces te miro, y me pides invitarte un café, yo vuelvo a la lectura, aún sin zafarme de las letras te digo que en un rato iré a la cocina a traerte uno.  Tomarás uno de tus cigarrillos y me pedirás que lo encienda, entonces buscaré tu encendedor hasta encontrarlo en la desnudez de tus pies, ahí me atraparás al mismo ritmo que el último sustantivo invisible que se golpeó con mi boca. Volverás a preguntar por café, yo te miraré desde las gafas, con la mirada tardía de los que han estado concentrados sobre una hoja en blanco y solo saben del mundo de los invisibles que existen en los libros.  Insistirás mientras paso a otra página, todo, harás cada una de estas cosas para que abandone la lectura y al libro del mismo modo, sin embargo, solo me levantaré cuando tú, el personaje del libro que estoy leyendo me abrace y seamos uno.

Oscar Vargas Duarte


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