Son crueles y dictadores los escritores

Estoy pensando en la crueldad de aquellos que escriben historias.  He leído una novela en la que el autor pone en la guillotina a un hombre, un hombre cualquier del cual no se conoce siquiera su nombre.  No termino de leer el párrafo y mi humanidad me obliga a pensar en su familia, en su estilo de vida.  Supongo que este hombre era el padre de varios hijos y vivía feliz con su esposa.

Este autor no ha pensado en el dolor que causa.  El párrafo solo termina con la ejecución del hombre, sin más, sin que una palabra sea cocinada para referirse a los familiares del difunto, este autor parece un dictador más en el mundo, no le importa que en su historia ha muerto un hombre, ha sido asesinado.  Ni siquiera se pregunta en donde será sepultado, acaso lo podrán acompañar sus amigos, su credo religioso le permitirá una sepultura según sus ritos?  Es inhumano, hay un tipo de escritura que olvida el sentido propio de lo humano.  Imagino que los hijos menores de este hombre estaban jugando fútbol en un parque cerca de su casa, aún no se enteran de la muerte de su padre, son felices mientras llevan el balón y gritan gol antes de que termine el partido.  Quizá este hombre tenga una hija que está estudiando medicina y en el mismo instante en que el cuello de su padre es cercenado por la hoja, ella estudia para un examen de anatomía que debe presentar al día siguiente.  Ella no lo sabe ahora pero no podrá ir porque en la hora en la que debería estar sustentando sus conocimientos deberá ir al sepelio, ser un personaje más de un funeral que jamás había imaginado.  Su esposa, la esposa de este hombre que ha sido asesinado por la pluma del escritor podría bien ser un ama de casa o una mujer que trabaja, ella está en su trabajo, se esfuerza por terminar todo aquello que le corresponde por responsabilidad, digamos que quiere ir a cine al final del día con el hombre que ya no existe, a dónde irá entonces, seguramente alguien ya estará buscándola para decirle que no habrá  más noches de cine o cenas en restaurantes. Ella no lo sabe, así como sus hijos que juegan fútbol y su hija que estudia para un examen de anatomía, han sido ignorados por un escritor que refleja su carácter inhumano y olvida a todos los que se someten alrededor de una muerte.

Yo sigo leyendo el libro, paso a la siguiente hoja con la ilusión de que en ella existan alusiones al estado de luto y sombrío en el que se sumergió la familia del difunto.  No existe.  El duelo que suele llevarse ante la desaparición de un ser querido no tiene la atención del escritor, ni siquiera ritos paganos para que el muerto pueda ir con dignidad a su tumba o para que el asesino pague su culpa.  No hace falta seguir leyendo este hombre que escribe no cederá y dejará en el texto una línea sobre el duelo por la muerte de este hombre.  No hablará acerca del dolor y los momentos de crisis que vivió la familia, no imaginará que la hija ha perdido su examen y deberá repetir en el siguiente semestre la materia en la que no pudo obtener las calificaciones requeridas.  Sus hijos, quizá pudieron ser integrantes de un equipo de fútbol pero eso no ocurrirá y en las líneas con las que se sujeta la novela es imposible encontrar una referencia a los partidos que se perdieron los muchachos y los goles que no hicieron.

Oscar Vargas Duarte

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s