Entonces cae todo

Nada es exacto, ni siquiera las interminables páginas vacías del libro que no leíste o la canción que murió de fiebre en el frío polar de tu inapetencia. Tu vestido anclado entre tus rodillas se me antojó siempre, de tal modo que mi pensamiento estaba un tanto en tuss ojos y el resto buscando gotas de sal debajo de la tela.  Primero fue un beso sin entrega, más un arrepentimiento por la duda, luego las manos se apretaron entre sí, pero entonces fui yo, el que se apega al dolor de lo innecesario y te fuiste, te alejaste porque no sabías perdonar el dolor de aquellos que nos agitamos entre errores.

Nada es exacto, incluso este dolor que ahora recompone mis letras y las petrifica en este escrito, se que me abrigan los celos pero también se que moriré con ellos tantas veces como vea a tus ojos fijarse en mi rostro.  Será espiral o péndulo está sensación que marchita mi apreciación del sentimiento, será arena en la retina o quizá, arena quemada en el calor del horno y entonces será vidrio con el cual veo más allá de la medida prima.

V2

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s